Escenario de vida

Novedoso premio mundial en sector de energía

Vida Amor de Paz vidanicol@gmail.com

Si todavía nos preguntamos para qué somos buenos, quizás es hora de que conozcamos lo que hizo una empresa que promovió su novedosa Estrategia de Valor Social Compartido, lo que le valió un premio mundial denominado “Programa Diversificado de Responsabilidad Social Corporativa”. Este premio fue entregado por Standard & Poors Global Platts al Complejo Hidroeléctrico Renace ubicado en Guatemala.

Como todos sabemos, la energía hidráulica es una energía limpia que siempre he considerado importante de cara al cambio climático. Por tal motivo emprendí viaje a San Pedro Carchá en Alta Verapaz para averiguar las razones de este gran premio que honra a Guatemala.

Primero que nada descubrí que fue su Estrategia de Desarrollo Social lo que les hizo acreedores al premio, ya que pusieron en marcha siete programas basados en tres grandes pilares. Este trabajo dio inicio en el 2012, tomando en cuenta las etapas críticas de desarrollo de la persona humana. El primer pilar fue el comportamiento con valores (responsabilidad, excelencia, integridad y respeto, REIR). El segundo fue la gestión de la relación con las comunidades según las mejores prácticas mundiales. El tercero fue la promoción del desarrollo social sostenible de las comunidades en la zona de influencia. No esperaron a recibir frutos económicos de entrada, sino que decidieron antes romper ciclos de pobreza que contribuyeron a articular ciclos de desarrollo.

¿Qué fue lo que más me impresionó? Aparte de que pude comprobar el cuidado que les dan a las madres embarazadas con su nutrición y salud, también vi la atención a niños menores de 5 años en un programa denominado “Familias Saludables”, que logró reducir en un 32% la Desnutrición Crónica, y en un 35% la Desnutrición Aguda.

Por supuesto que me impresionó el programa denominado “Excelencia Educativa”, para niños de 5 a 15 años, y en especial el llamado “Pro-Futuro”, en el que niños y jóvenes utilizan computadoras y tablets en una plataforma especial. Con ello, la promoción escolar se aumentó en un 2% y la reinscripción escolar en un 1%, llegando a un incremento del 1,067% en el índice de jóvenes que ahora estudian. Otro de los programas que descubrí fue el denominado “Mi salud, mi responsabilidad”, para adolescentes de 11 a 22 años. Este genera planes de vida a largo plazo y valores en los jóvenes, lo que contribuyó a su estima propia y con ello redujeron los embarazos en niñas adolescentes hasta en un 46%.

Otro programa que me impactó fue el de fomento de su actividad económica, capacitando a jóvenes en habilidades técnicas. Así lograron que el índice de los jóvenes aumentara en un 206% en carreras de carpintería, corte y confección, y formando electricistas, soldadores, panaderos y artesanos, apoyado todo por Intecap. Además fue bellísimo ver a jovencitas generando ingresos adicionales para sus familias al aprender a tejer de forma tradicional y que sus trajes regionales no desaparezcan.

Aunque todas estas estrategias holísticas e integrales no fueron diseñadas para ganar premios, sí requirieron del involucramiento de muchos actores y sectores. El éxito fue debido a la unión de fuerzas y del entusiasmo que los verapacenses llevan en sus entrañas. Es una fuerza originada del relacionamiento comunitario que creó confianza. Hoy son 21 mil personas en 29 comunidades q’eqchi’ de San Pedro Carchá las que se han beneficiado y sirven de ejemplo para que en otras regiones del país se pueda copiar el modelo. Aunque falta mucho por hacer para alcanzar todo el desarrollo sostenible deseado, es un buen comienzo. Como dijo Juan Bautista Gutiérrez “ ¡Sí se puede! Solo es de encontrar la forma”.