Si me permite

Nuestra creatividad es una cualidad cultivable

Samuel Berberián samuel.berberian@gmail.com

“La facultad de crear nunca se nos otorga por sí misma. Llega a la par con el don de observación”. Igor Stavinski

Muchísimas de las cosas que en esta vida disfrutamos a diario son aquellas que alguien en su quietud y en un momento de su vida fue creando y luego tomó el tiempo para dejar constancia de lo que había creado para que hasta la fecha podamos disfrutar de ello.

Claro está que muchas modificaciones y cambios pueden haber sido añadidos después, pero una primera idea o un detalle que se observó dio lugar para que en la mente del genio fuera elaborando toda una estructura hasta llegar a lo que tenemos hoy.

Sin lugar a duda, la creatividad se cultiva y luego se puede desarrollar, y las cosas que se han creado usualmente en el primer intento el inventor no logró plasmar la idea que tenía en su mente, pero a través de los pasos que fue dando logró al fin tener lo que tenía en mente. Esto es semejante a un escultor cuando empieza a trabajar en una pieza de mármol y paso a paso logra plasmar lo de su mente hasta ver que lo que tenía en mente está expresado en el final de su obra.

Nosotros, que admiramos tantas cosas que en nuestro derredor han sido creadas e inventadas, debemos animar a aquellos que tienen esta capacidad, y no verlos como que están perdiendo el tiempo, sino confiar en que al final habrán de plasmar sus ideas en los objetos que están trabajando.

Sin lugar a duda, de todas las cosas que disfrutamos en la vida la mayoría llegó a nosotros porque alguien en un momento dado pensó que si se pudiera crear algo para facilitar la vida valdría la pena.

A manera de ilustración, alguien que estaba viendo a su señora madre lavando la ropa a mano, con todas las complicaciones, pensó ¿por qué no crear una máquina que pueda aliviar el trabajo de esta mujer? Así un día se inventó la primera lavadora elemental y sencilla, pero que fue la base para las que hoy hay en cada hogar, que una vez conectada hace la tarea rutinariamente. Del mismo modo podemos enumerar la infinidad de cosas que se han creado y el ser humano usa a diario.

Lo interesante es que, por encima de nuestras creencias confesionales, debemos admitir que Dios es el primer ser creativo, lo cual da inicio a la historia, y si admitimos que hemos sido creados a imagen y semejanza de Él, tenemos el potencial de la creatividad, siempre y cuando percibamos que hay una necesidad manifiesta y habrá que buscar alguna manera de poderla suplir.

No hay duda de que siempre habrá quien vea la creatividad y la habilidad inventora como una amenaza, por el simple hecho de que lo saca de la rutina a la que está acostumbrado y le obliga a tener que incursionar en un campo nuevo, donde deberá aprender a funcionar.

Qué gratificante entender que la curiosidad siempre atrae al inventor a incursionar en un nuevo campo, porque se preguntará si no hay otra manera en que se pueda hacer algo determinado pero que requiera menor esfuerzo, y de allí que nuestra modernidad está rodeada de recursos que facilitan la vida y la existencia de todos los mortales, porque alguien hizo algo y resultó productivo.

Indudablemente las opiniones de terceros que nos rodean nunca deben apagar el estímulo y el empuje que tiene la persona que es creativa, porque las críticas pasan y se olvidan, pero los logros de los seres creativos quedan como una herencia a las próximas generaciones.