La buena noticia

Obispos se pronuncian y lanzan iniciativas

Víctor Manuel Ruano pvictorr@hotmail.com

Un grupo de obispos guatemaltecos se han dirigido a sus comunidades eclesiales, mediante un mensaje publicado el 30 de junio recién pasado, día de los mártires de Guatemala y del cuadragésimo segundo aniversario del asesinato del Pbro. Hermógenes López C. Se pronunciaron sobre la situación del país y lanzaron sus iniciativas pastorales para los próximos años, bajo la inspiración profética: Miren que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notan?” (Is 43, 19). Son los obispos de la región sur-nor-oriental del país, que desde hace una década lideran sus Iglesias particulares con la metodología pastoral de “Santas Misiones Populares para una Misión Permanente”: Bernabé Sagastume L. en Santa Rosa; Antonio Calderón C., en Jutiapa; Benedicto Moscoso M., en Jalapa-El Progreso—; Ángel Recinos L., en Zacapa-Chiquimula; Rodolfo Valenzuela N., en Alta y Baja Verapaz; y Domingo Buezo L., en Izabal.

Su análisis del país es preocupante, no solo por la covid-19, sino por los problemas estructurales de larga data: una sociedad desigual e injusta con niveles de pobreza que supera el 60%; dinámica de corrupción impulsada por la clase política, el sector público y privado; hegemonía de la elite económica que, con su ideología neoliberal, son insaciables y no invierten en el desarrollo integral de la Nación. Estos factores incrementan el empobrecimiento en la periferia de las ciudades, en los pueblos originarios y en las regiones campesinas del Corredor Seco, región empobrecida en su gente y en sus tierras, golpeadas por el cambio climático y el abandono del Estado; un sistema de salud frágil e inoperante, sin recursos y con escasa capacidad técnica; una economía devastada que apenas aporta para la sobrevivencia, provocando un flujo migratorio que desangró a la región.

A ello se suma un sistema de justicia cooptado por mafias que desde el Estado favorecen la impunidad; condiciones miserables de los trabajadores del campo y de la ciudad; marginación social y cultural de la mujer y una juventud sin referentes inspiradores para sus vidas. La pandemia hizo surgir entre nosotros “también el miedo, el acaparamiento, la estigmatización social y otros males”. (CEG, 4, junio, 2020). Mientras se aproxima la “normalidad diferente”, anuncian cuatro iniciativas que han comenzado a poner en marcha. Primera, “Proyecto Misión Popular al estilo de Jesús”, que definen así: “En el ‘hoy histórico’ de los pueblos de la región sur-nor-oriental de Guatemala; nosotros, discípulos misioneros de Jesús de Nazaret, profetas y testigos del Dios de la vida, caminando juntos en una Iglesia comunidad de comunidades en salida samaritana y al servicio del reino; queremos vivir la Misión Popular al estilo de Jesús, valorando todo lo positivo de la gente y promoviendo su dignidad, construyendo la paz y la ciudadanía, luchando con los pobres y por la madre tierra”.

Segunda, escuela de formación regional para un nuevo laicado y presbiterado misionero que tenga la capacidad de responder a los nuevos retos de la realidad de hoy con audacia y creatividad. Tercera, subsidios pastorales para las familias y las pequeñas comunidades, como protagonistas de la misión evangelizadora que les permitan responder a los nuevos desafíos de hoy con la alegría del Evangelio. Finalmente, “Dar Verdadero Sentido a la Vida”, el mayor desafío del ser humano, un texto del misionólogo Luis Mosconi para el estudio y la formación personal de laicos y laicas llamados a dar “razón de su esperanza” en estos “tiempos recios”. Con estas iniciativas se proponen anunciar a Jesucristo y su evangelio del Reino para dar el verdadero sentido a la vida de la gente; construir una Iglesia de pequeñas comunidades que sean “células de estructuración eclesial y foco de fe y evangelización” (DA 178) y transformación liberadora; finalmente desean participar en el cambio de esta sociedad injusta, excluyente, insolidaria, sembrando la semilla del Reino de Dios.