Con otra mirada

¡Oh cielos de mi patria! ¡Oh claros horizontes!

José María Magaña Juárez jmmaganajuarez@gmail.com

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Juan Diéguez Olaverri (26Nov1813-28Jun1866), desde el exilio, retrató su tierra natal en el poema A los Cuchumatanes: ¡Oh cielo de mi Patria! / ¡Oh caros horizontes! / ¡Oh azules, altos montes; oídme desde allí! / La alma mía os saluda, / cumbres de la alta Sierra, / murallas de esa tierra / donde la luz yo vi!

Por su parte, Mario Ronaldo Castillo Hidalgo (8Dic1958), exaltó su arquitectura con la Cabaña de los Cuchumatanes, de 1987, pequeña obra de 35 Mt2 en el mirador Juan Diéguez Olaverri, reconocida a nivel internacional.

La Asamblea de Presidentes de los Colegios Profesionales tiene entre sus funciones reconocer a los profesionales destacados del país. Para eso, a lo largo del año, programa esa meritoria actividad para las regiones norte, sur, oriente, occidente y centro. Cada colegio profesional elige entre sus agremiados a quien considera meritorio de ese homenaje.

El pasado sábado correspondió a la región occidental. En Quetzaltenango se entregó medalla y diploma a 14 profesionales, todos ellos con una loable hoja de vida en la que, además de su preparación académica, destaca su servicio a la comunidad. El diploma suele ilustrarse con una acuarela con paisajes o arquitectura representativa de la región.

El Colegio de Arquitectos eligió a Mario Ronaldo Castillo Hidalgo, por lo que escogí como motivo de su diploma la Cabaña de los Cuchumatanes.

Los Cuchumatanes es una prominente cordillera que cruza el sector meridional del departamento de Huehuetenango y el centro de Quiché. Es la sierra no volcánica de mayor elevación de Centroamérica, en donde está el mirador Juan Diéguez Olaverri, a 3,300 msnm. Tiene una de las mejores vistas, desde la cual se puede observar la Sierra Madre, así como algunos de los volcanes más imponentes: Tacaná, Tajumulco, Santa María y Atitlán.

Tan hermoso paisaje y prominente espacio natural es punto obligado para detener la marcha para disfrutarlo y leer el poema completo, que hacen del todo un conjunto excepcional… ahora, tristemente echado a perder por decisiones gubernamentales que mentes incapaces de ver al horizonte niegan la belleza. En aras del mal entendido progreso y desarrollo, se permitió instalar torres metálicas para el tendido eléctrico, que echaron a perder la diáfana e ilimitada imagen del paisaje, muchas veces por encima de las nubes.

Actualmente, la empresa Trecsa hace lo mismo en Sacatepéquez, atentando en contra de la conservación ambiental, abriendo brecha de 30 m de ancho en los bosques para llevar electricidad a las fronteras, sin beneficio para el país.

Sumo a esos atentados en contra del paisaje el mamarracho que la Municipalidad de Mixco hizo en el mirador sobre la carretera Interamericana, ocultando la vista al valle de La Culebra. Los comedores debieron hacerse de la planicie del mirador hacia abajo, dejando libre el paisaje. Y como si el daño no hubiera sido suficiente, se lo quiso disipar pintándole motivos geométricos de los bellos huipiles, demeritando su diseño y contribuyendo a la fealdad del edificio. Lo mismo puede decirse del mirador a la ciudad de Guatemala desde la carretera hacia San José Pinula, así como las torres instaladas al lado del puente sobre Río Dulce, anulando su elegante esbeltez.

En otras palabras, la incapacidad, la ambición comercial y la ignorancia de quienes detentan el poder destruyen lo que la naturaleza creó para nuestro solaz y demeritan la obra construida, sin siquiera inmutarse, pues tampoco parece que se enteran del perjuicio causado.

De acuerdo a la legislación vigente, es hora de reclamar, denunciar y hacer pagar por esos paisajicidios.