Urbanismo y sociedad

Ordenamiento territorial

Alfonso Yurrita Cuesta alfonsoyurritacuesta@gmail.com

El marco legal para el Ordenamiento Territorial es un elemento importante en la planificación del hábitat, que es el lugar donde vive la comunidad y el componente de gestión del territorio que impulsa el catastro, que es el “registro administrativo dependiente del Estado en el que se describen los bienes inmuebles rústicos, urbanos y de características especiales”, como instrumento para el desarrollo, bajo la premisa de que, al aplicarlo en sus diferentes propósitos, el municipio puede incrementar su recaudación, ofrecer mejores servicios, otorgar dominios plenos dentro de su competencia y planificar mejor el uso de la tierra. Así, los pobladores se benefician con la seguridad jurídica de su tierra, el retorno de sus impuestos en obras sociales y la integración del ordenamiento territorial en los planes de desarrollo.
En la región, el urbanismo y la arquitectura están sumergidos intensamente: los municipios que buscan diferentes aspectos físicos, sociales, económicos, urbanísticos, etc., lo que
conlleva a impulsar el desarrollo de manera sostenible, racional y equitativa. El periodo entre 1955 al 1985 ha sido el más importante en la época contemporánea de la ciudad, período cuando se realizaron los planes y obras estratégicas de lo que actualmente es la ciudad de Guatemala. En síntesis, se puede aceptar el urbanismo y la arquitectura como una especialidad ambiental inducida en lo físico; en que estos elementos participan abiertamente en la conformación de ese medio ambiente, modificándolo. El ordenamiento territorial es una política y un instrumento de planificación del desarrollo desde una perspectiva holística: que es un sistema completo que se comporta de una forma distinta, prospectiva, democrática y participativa. “Esto permite una apropiada organización del territorio y la proyección espacial de las políticas sociales, económicas, ambientales y culturales de la sociedad, garantizando un nivel de vida adecuado para la población y la conservación del ambiente, tanto para las actuales generaciones como para las del futuro”.

Por consiguiente, el arquitecto se debe expresar dentro del realismo de los puntos de vista del ser humano, bajo los principios de que todos vivimos en este hábitat, que es un todo y el equilibrio entre todas sus partes. La situación de la ciudad de Guatemala y su región cada día es más precaria: Las capas freáticas se agotan; los drenajes y su tratamiento son insuficientes; la contaminación atmosférica es excesiva, con un sistema vial que está llegando a límites funcionales; la economía, que en enero de 2019 tenía un índice de confianza en la actividad económica en Guatemala, reporta una disminución de 3%; en febrero la variación fue ya de -8% respecto del mismo mes de 2018, por lo que Estados Unidos cataloga a Guatemala dentro del nivel 2 de inseguridad y recomienda a sus ciudadanos el riesgo de visitar Guatemala. (PL) Por lo tanto, el territorio se debe visualizar como un complejo sistema de factores, en que su parte física involucra a los agentes y actores que ejercen influencia en este. Así, una definición del territorio sería: “Guatemala es uno de los peores países en América Latina para trabajar, debido a prácticas laborales injustas” (Confederación Sindical Internacional). Con lo cual se sufre de una emigración masiva.

En conclusión, el objetivo supremo de la planificación territorial: “Es el desarrollo sostenible en distintas escalas, como el Desarrollo local, el Desarrollo Regional, etc. y a menudo resulta en la creación de un Plan Territorial de Ordenamiento”.