Escenario de vida

Organizaciones indígenas al descubierto

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Haber realizado una gira con la Asociación Sotz’il por el Caribe guatemalteco fue una experiencia gratificante, pues me permitió conocer una organización indígena que tiene como naturaleza estar sustentada en principios y valores de la cosmovisión maya. Está conformada por representantes de comunidades, líderes, dirigentes y profesionales indígenas. Su visión es ser una organización indígena reconocida por sus aportes al desarrollo integral ütz k’aslemal, observancia y cumplimiento de los derechos indígenas. Pero lo más importante de Sotz’il es su misión, que busca promover y fortalecer el ütz k’aslemal como modelo de vida indígena. Es con ellos que recorrí El Estor, en Izabal, Lívingston, Río Dulce, y los departamentos de Sacatepéquez y Chimaltenango.

En El Estor nos encontramos con un paraíso natural llamado Seacacar, que bien podría constituirse como un destino turístico similar a Semuc Champey. Quien lo maneja es una comunidad q’eqchi’ que ha recibido capacitación en manejo turístico y en servicios de toda clase, especialmente el culinario, con platillos autóctonos. El hospedaje es amplio y cómodo, con todos los servicios para un turismo exigente. La única falla que tienen es el camino de tierra para llegar a este sitio, el cual está en condiciones deplorables. Por ello le sugerimos al alcalde de El Estor, José Joel Lorenzo Flores, pavimentar la región Norte 4, que conduce a Seacacar y Chinabenque. De esta forma aprovecharía un detonante turístico de gran importancia.

Más allá de la belleza natural que les rodea, están los proyectos productivos y de sostenibilidad económica que son promovidos por organizaciones como la Asociación Sotz’il y Ak´tenamit, que permiten que muchas personas oriundas de dicho lugar mejoren su calidad de vida y que los jóvenes vayan a la escuela y aprendan una profesión. Algunos se convierten en chefs, otros en guías de turismo o en facilitadores de desarrollo comunitario, y con la debida capacitación. Tanto la asociación Sotzil como Ak´tenamit son organizaciones indígenas que fortalecen la transferencia de conocimientos tradicionales para las presentes y futuras generaciones, maya q’eqchi’, caribe-morenos, y maya-cakchiquel.

Otro proyecto que descubrimos entre las blancas y espumosas olas del océano Atlántico fue en el Caribe guatemalteco, con Celso Nery, de la Asociación de Pescadores Artesanales de Lívingston, quien gusta más que le llamen caribe-moreno. Celso me habló de la importancia que para ellos representa tanto la seguridad alimentaria como la soberanía alimentaria. La primera tiene que ver con la disponibilidad de alimentos para su subsistencia diaria, y la soberanía se refiere a las costumbres culturales de los alimentos que consumen, y vale la pena mencionar que pescadores de Lívingston están sufriendo por la falta de buena pesca.

A diferencia de la pesca industrial, que utiliza enormes trasmallos que miden más de 400 metros de longitud y paran matando desde ilumines hasta conchas, camarones, moluscos, tortugas marinas y toda clase de diversidad marina, los pescadores tradicionales como Celso usan su ancestral técnica de línea y de anzuelo. Celso menciona que ellos hacen una selectividad de las presas, y cuando encuentran peces que no cumplen con los requisitos necesarios de cuatro onzas, los devuelven al mar.

Hay temas que surgen del espíritu, dice Celso, y la cosmovisión del pueblo garífuna es vital en la vida de los habitantes de esta región. Para saber más, el sábado 14 de octubre, a las 9.30 pm, no se pierda por Guatevisión, Los secretos mejor guardados de Sotz’il.