Con otra mirada

Pahulá, sitio de la primera iglesia católica

José María Magaña Juárez jmmaganajuarez@gmail.com

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El enfrentamiento español en territorio k’iche’, en 1524, impuso un nuevo orden, idioma y religión, de la mano de los franciscanos que le acompañó.

Quetzaltenango fue fundada en el vecino valle Salcajá, en donde se construyó la primera capilla dedicada a la Virgen de la Concepción, en lo que hoy es el barrio San Jacinto. Esa primera capilla debió ser abierta probablemente por los cuatro lados del actual presbiterio.

En la segunda mitad de ese siglo XVI fue edificada la primera iglesia formal, en San Cristóbal Pahulá, nombre del actual Totonicapán, según investigación del presbítero doctor Bruno Frisón (1974).

Considerando que las celebraciones religiosas de los pueblos mesoamericanos son a cielo abierto, en plazas ligadas a templos y centros ceremoniales, la iglesia católica adoptó ese concepto, traduciéndolo al atrio frente al nuevo templo, delimitado por cuatro capillas “posa”, que sirven para posar el Cuerpo de Cristo, representado en la hostia consagrada, como paso previo a llevar a la nueva feligresía al interior del templo.

De la investigación de campo a lo largo del proceso de restauración del nuevo templo de San Cristóbal (1976-84) de mi colega Rodolfo Asturias Méndez extraigo algunos datos.

El primer templo fue construido al poniente del pueblo, en las faldas del cerro Pawan (lugar de la milpa), del otro lado del río Samalá. Es posible que el centro ceremonial prehispánico estuviera en el sector oriente del río; actualmente todavía existe, aunque mutilado, un montículo cerca del barrio San Sebastián. Se levantó en la falda del cerro, con el presbiterio hacia el oriente. La fachada principal, al poniente, tiene una torre campanario de planta circular única en su género; da al cerro, con el atrio y las capillas posa. Como caso atípico, no es un terreno plano.

A mediados del siglo XVII fue construido el convento de un piso adosado al muro del templo; se conserva un 90% de su construcción. Durante los trabajos de investigación para su restauración, en 1982, aparecieron los cimientos del antiguo portal de ingreso al convento desde el atrio. Pueden apreciarse otros vestigios arquitectónicos en el muro desde el exterior, como son: el inicio de un arco y una bóveda, restos de ventanas y puertas modificadas y tapiadas.

En febrero de 1689, un sismo provocó daños, principalmente a la esquina norponiente del templo, cuyos daños estructurales causaron su colapso, junto a una considerable porción de la fachada. Eso fue determinante para que la congregación decidiera edificar un nuevo templo, más grande. El antiguo presbiterio quedó como sacristía, tapiando el arco triunfal que lo separaba de la nave original. El nuevo templo es imponente. Interiormente, sus muros están cubiertos con pintura mural y los retablos y obas de arte son impresionantes. Vale mencionar su singularidad en Mesoamérica, en cuanto a que el nuevo templo utilizó parte de la construcción original del precedente, girado 90˚ y casi duplicando su longitud.

En la década de 1960, una de las capillas posa fue demolida, pues estorbaba la construcción de una casa; ahora el atrio es atravesado por una calle. Crímenes de lesa patrimonio que pueden revertirse mediante una mínima intervención urbana de recuperación cultural.

Tarea que el alcalde, con visión de desarrollo y conservación, puede emprender como incentivo para la recuperación económica en función del turismo, atendiendo la obligatoriedad que da el Código Municipal en cuanto a la Planificación Territorial y la Ley para la Protección del Patrimonio Cultural de la Nación, en cuanto a velar por la conservación del patrimonio cultural en su jurisdicción.