Registro akásico

País punching back

Antonio Mosquera Aguilar http://registroakasico.wordpress.com

El saco de boxeo es un objeto necesario para entrenamiento en deportes de combate. En especial, en el boxeo o artes marciales, pero también en el futbol americano y el rugby. Algunos han llegado a fabricar cuerpos de golpeo con forma humana masculina.

Vale la pena relacionar este objeto con determinados países que se han convertido en objeto de agresión continua debido a su baja influencia y peso geopolítico. Contar con un país para el golpeteo por cualquier tema, satisface el oportunismo de los funcionarios y llena de avisos a la prensa internacional, sin posibilidad de defensa por el agredido.

Cuando un grandulón ataca a un niño o algún debilucho es mal visto. Pero, en el caso de los países consuetudinariamente golpeados, la repetida agresión histórica es una justificación. En el futuro habrá de continuar. Nuestro país jamás logrará sustraerse a esa mala fama y castigo continuado.

Obsérvese los informes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH. Hasta el 2017, la Comisión había hecho un solo informe especial para Argentina, Brasil, Ecuador y Jamaica. Ninguno para Costa Rica, Trinidad y Tobago, y las demás islas independientes caribeñas. En cambio, había hecho nueve informes sobre Haití, así como sendos ocho sobre Cuba y Guatemala.

Con asombro aparece en el informe 2018 un análisis especial de Cuba, Nicaragua y Venezuela. En el pasado, Venezuela solo había sido objeto de análisis en el 2003 y 2009. Con la quiebra de su economía petrolera y los excesos del grupo madurista son obvias las razones para su inclusión, con el objeto de promover su desestabilización. También aparecen en la categoría de naciones de seguimiento: Colombia, Guatemala, México y la República Dominicana. Se escarba en la herida, se amplía el examen, se espera para el zarpazo.

La razón de aceptación de quejas por país en el 2016 también expresa sorpresas. Aproximadamente, contra México se acepta una de cada tres, para Colombia, Perú y EE. UU., una de dos; para el resto de países, en general, las que se presentan equivalen a las rechazadas. Si se busca encontrar sentido a ese comportamiento en materia de análisis de derechos humanos pueden aducirse algunos hechos de política internacional. El bloqueo demandado por el gobierno francés, secundado por los esclavistas norteamericanos durante el siglo XIX y gran parte del siglo XX, explica en gran medida, el aislamiento internacional de Haití. La posterior historia de ese país, donde su élite no se ha caracterizado por su lucidez, lo convirtió en un país torturado desde el extranjero. Tanto para favorecer a los dictadores como los Duvaliers, así como para utilizarlo de reserva de mano de obra barata que fluye sin problemas a EE. UU.

Dejemos de lado a la tripleta, Cuba, Nicaragua y Venezuela. Es clara la motivación, cuya decisión de ninguna manera está escondida por el nuevo gobierno de EE. UU. Son gobiernos sujetos a presión y se toma como excusa a la defensa de los derechos humanos. No se manifiesta la inexistencia de algunos problemas, en esta materia. Especialmente, en Venezuela, por la desastrosa política económica de Maduro. Pero es totalmente sesgado e injusto el examen condenatorio de Cuba. Además, la situación de Guatemala se explica en el2013, cuando los gobiernos expidieron la Declaración de Guayaquil, donde indicaron que la CIDH era rehén de los financiamientos oenegeros.

Una vez conseguida la fama, a recibir golpes, de oenegés inglesas, de Soros, de las fundaciones de los grandes partidos de EE. UU. El punching back de la hipocresía de algunos funcionarios internacionales está dispuesto.