Escenario de vida

Para la segunda vuelta

Vida Amor de Paz vidanicol@gmail.com

Escribo esta columna con la convicción de que los guatemaltecos no somos aburridos. La politiquería nos tiene embelesados con los memes por internet. Unos dicen que hubo fraude electoral, mientras otros dicen que no. Otros que hubo inconsistencia y deficiencias en el conteo, otros dicen que no. Sin embargo, todos están a la espera de la revisión de la digitalización de las actas.

El panorama cambia de un día a otro y eso es lo que hace de Guatemala un país intrigante, fascinante y al mismo tiempo difícil de comprender para los analistas. A mi modo de ver, la reforma electoral fue una mala decisión por las reglas establecidas que impedían que los candidatos tuvieran suficiente tiempo para darse a conocer. Tampoco tuvieron tiempo para recaudar fondos y hacer propaganda. Los empresarios que los querían apoyar, no se animaban. Los canales de televisión y otros medios se sentían agobiados pensando en cómo cumplir con las nuevas reglas del juego. Obviamente los electores no votaron por nuevas propuestas, sino por los candidatos más conocidos.

La polarización que vivimos en la sociedad guatemalteca nos da la pauta de que algo no anda bien. Se crearon partidos de toda gama de colores y tendencias, tanto ultraconservadores como ultrarradicales. ¿Nos hemos preguntado por qué? ¿No nos damos cuenta de que el Estado ha abandonado al ciudadano de a pie, al campesino, al indígena, a la mujer que busca oportunidades para mejorar su calidad de vida y al niño que busca superación en su educación? El Estado ha estado ausente y no ha velado por el pueblo. Eso es lo que hay que cambiar.

Como mi tema es ambiental, cultural y ecológico pido a los candidatos de la segunda vuelta que no repitan los errores del pasado. Si revisan, las migraciones masivas hacia Estados Unidos son similares a las de los antiguos mayas que también se dispersaron hacia el norte. Fue así como dejaron abandonados sus templos y majestuosas pirámides en busca de tierras más resilientes. Fueron los problemas sociopolíticos, la explotación del suelo, el ciclo de sequías exhacerbadas con las quemas de bosques y la ingobernabilidad los causantes de su declive. ¿Acaso no estamos repitiendo la historia?

Hemos retrocedido años luz de cuando llegamos a la Plaza de la Constitución en el 2015 en contra de Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti, quienes guardan prisión. Fue un sentimiento colectivo de decenas de miles personas de todos los estratos socioeconómicos que en una gran fiesta cívica expresamos una enorme fe por una Guatemala mejor.

El candidato que quede electo debe convertir a Guatemala en un país en el que todos querramos vivir. No solo para algunos, sino para todos. ¡Salga a votar y no entre en desidia o pereza! ¡No deje de votar porque no quedaron sus candidatos predilectos!

Tampoco vote nulo o en blanco, no sirve de nada. Vote y ejerza su derecho ciudadano.
Quien suba al poder debe interesarse por la seguridad alimentaria y contrarrestar el cambio climático con mayor reforestación. Debe combatir los narcoincendios, narcoinvasiones, eutrofización de cuerpos de agua, contaminación, pérdida del acervo genético, especies en peligro de extinción y degradación de zonas núcleo en la Reserva de Biósfera Maya. Esperemos a ver quién sabe de esto y ojalá tome el reto.

Para la segunda vuelta, ojalá nos encontremos con una contienda respetuosa y quien quede que tenga planes de gobierno firmes y certeros alejados de la corrupción, el crimen organizado o la improvisación. ¡Salgamos a votar!