Civitas

Patria y vida

Andrea Monzón

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Hace una semana el mundo presenció una de las manifestaciones más grandes de las últimas décadas en Cuba. La inconformidad social con una dictadura, incrementada por la falta de alimentos y vacunas contra covid-19, llevó al pueblo cubano al estallido. Ni las violentas represiones, los arrestos arbitrarios ni los cortes de internet provocados por el régimen han podido silenciar a los que gritan “Patria y vida”, haciendo referencia contraria al anterior eslogan castrista “Patria o muerte”.

El clamor de los cubanos por cambios políticos se hace hoy más fuerte y se propaga hacia el resto del mundo. Están siendo escuchados activamente y recibiendo el apoyo para que continúen con la lucha por un derecho que se les ha negado por más de 50 años y es inherente a cualquier ser humano: la libertad.

No es de extrañarse que se haya llegado a este punto cuando se analiza lo que han vivido los habitantes de la isla en el último año. Cuba ha vivido una crisis económica por décadas, la cual se vio agravada con la pandemia. Durante el 2020, la economía tuvo una contracción de un 11%, registrando las peores cifras en más de 30 años. El turismo sufrió un impacto arrasador, siendo una actividad económica clave para el país. De igual forma, a raíz de ciertas medidas económicas impulsadas por el régimen, la inflación creció. Le siguió la escasez de alimentos y finalmente, la falta de vacunas contra Covid-19 ante un alza significativa en contagios. Los cubanos, cansados ya de la situación, se reunieron en las calles de San Antonio de Los Baños para protestar.

Ante las más grandes manifestaciones desde el “maleconazo” de 1994, Miguel Díaz-Canel, actual gobernante, se pronunció enviando un mensaje amenazador a la población, dando vía libre a la represión, a la censura de la libertad de expresión y a la violencia. Desde entonces, activistas, periodistas y líderes de oposición han sido arrestados.

La Casa Blanca dio a conocer la postura del Presidente Joe Biden en la materia, indicando que “los cubanos están valientemente defendiendo derechos fundamentales y universales. Esos derechos, incluyendo el derecho de manifestar pacíficamente y el derecho de libremente determinar su propio futuro, debe ser respetado”.

Hoy los cubanos se están pronunciando fuerte y claro. Están peleando por su futuro y deben mantenerse firmes para lograrlo. Habitar en un país donde no existe estado de derecho, independencia judicial, libertad de prensa o elecciones libres y justas no es vida. Por eso comprendo la identificación con el eslogan “Patria y vida”. Solamente se puede tener vida cuando se tiene una patria que admite la libertad. Libertad de expresión, libertad de comercio e industria, libertad para elegir representantes.

Estas manifestaciones en Cuba deben servir para despertar al resto de América Latina. La historia podría llegar a repetirse, llevando a cualquier país al sur de Estados Unidos a sumergirse en 60 años de represión y de crisis económica. Debemos tener la precaución de no caer en esos regímenes que difícilmente tienen un retorno rápido. Ya ha sido más que comprobado que el modelo político de la dictadura cubana solamente genera pobreza, escasez, y la violación de derechos fundamentales para sus habitantes. Salir de esa crisis profunda e histórica no es tarea fácil.

Los cubanos tienen la oportunidad de cambiar su futuro. Nosotros, que vivimos en democracia, tenemos la oportunidad de resguardar nuestro futuro. Tengamos cuidado con nuestras decisiones ya que de ellas, dependerá nuestra historia.