Urbanismo y sociedad

Planeación estratégica urbana y el covid-19

Alfonso Yurrita Cuesta alfonsoyurritacuesta@gmail.com

El objetivo nacional contra la pandemia del covid-19 debe ir siempre acompañado de un proceso planificado para lograr alcanzar los objetivos trazados, los cuales deben ser planteados claramente. Para tal fin se debe empezar por realizar una planeación estratégica, que es una actitud para actuar con base en la observación del futuro y la situación compleja que se está viviendo, cómo planear constantemente y sistemáticamente una serie de procesos, procedimientos y estructuras técnicas dentro de los protocolos del covid-19, para lo cual se necesita mucha pedagogía y mucha educación.

Se debe pensar en la gestión de los espacios públicos como: la salud pública, el transporte urbano, creando un bloqueo de la circulación, afectando el medioambiente, la producción, la obra pública y la comunicación social. Estos son como disparadores, con el fin de que sean un complemento a las medidas sanitarias, de higiene y del distanciamiento social de 1.5 m.

Lo principal será coordinar las acciones a tomar con el resto de los sectores, especialmente el productivo, para reducir la cantidad de habitantes que se mueven en horas pico en los sistemas de tránsito y transporte público, pues esto crearía un entorno propicio para la transmisión de virus, por lo que se deben tomar medidas para mejorar la higiene de los transportes públicos, como la frecuencia de la limpieza de estos, igual que su ventilación.

Se debe establecer una señalización horizontal para el movimiento de peatones en las aceras hacia las estaciones de los buses, para mantener la cantidad y el distanciamiento físico. También aplicar medidas de control sobre las emisiones de todo vehículo automotor con gasolina, para reducir la cantidad de partículas en el ambiente que puedan facilitar la aerosolización del virus. Y evaluar las áreas posibles del contacto masivo con el virus, como en los asentamientos, que son subdesarrollados y carecen de infraestructuras básicas que den funcionalidad y seguridad a su medio.

Crear espacios verdes y abiertos que serán de vital importancia para superar el estrés y depresión resultantes de esta crisis sanitaria, dado el potencial de la naturaleza para mantener una buena salud física y mental, manteniendo el distanciamiento físico recomendado y teniendo en consideración que los factores climáticos pueden influir en la estabilidad del virus y reducir las posibilidades de su propagación.

En los edificios hay que asegurar las áreas comunes, como los vestíbulos, elevadores, cuartos de lavado, cubos de escaleras, que se limpien y desinfecten con frecuencia. El personal, los ocupantes de los edificios, deben mantener el distanciamiento social cuando reciban paquetes o cuando entren o salgan. En los elevadores, evitar contactos, para lo cual deben pararse en las cuatro esquinas del elevador, además de usar mascarilla.

Residencialmente, escoger las salidas fuera del hogar no esenciales, permitir visitas de servicios esenciales, que incluye los que no puedan esperar o no puedan hacerse por teléfono. Desarrolle sus compras en línea de artículos esenciales. Para la movilidad externa, utilice las líneas telefónicas para el trabajo, las reuniones con amigos y familia. En Guatemala, el 80% de la población cuenta con servicio celular, lo cual lo hace exequible.

“Este covid-19 ha puesto de manifiesto la importancia que tiene la cohesión social en lo urbano y lo rural. El desarrollo urbano y la agenda urbana deberían encontrarse en el centro de la agenda de las políticas públicas integrales nacionales”.