Con otra mirada

Planificación del territorio en manos equivocadas

José María Magaña Juárez jmmaganajuarez@gmail.com

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Desde febrero de 2019, la Municipalidad de La Antigua Guatemala cuenta con un Plan de Ordenamiento Territorial preparado por una empresa especializada. Los guatemaltecos pagamos por ese trabajo una fabulosa cantidad de dinero que por negligencia administrativa no fue conocido y menos aún aprobado. La corporación 2020-24 lo heredó, soslayándolo, sin importar el inefable deterioro de la ciudad. La planificación del territorio es la acción que garantiza el bienestar de la población. En su formulación participan todos los sectores involucrados, con la intercesión de la autoridad administrativa, aunque no bajo sus órdenes.

Entre 1987 y 2017 se hicieron al menos 18 propuestas de ordenamiento territorial, planes maestros o reguladores; instrumentos técnico-legales que no contaron con la voluntad política para su aplicación; fueron resultado de donaciones de España, Italia, Junta de Andalucía y de las asociaciones Salvemos Antigua (de vecinos) y Diego de Porres (de Arquitectos e Ingenieros) que en 2000 propiciaron la creación de la Unidad de Planificación Municipal, conscientes de la importancia de planificar, para conservar y desarrollar.

Pese a eso, el grupo de inversionistas, empresarios y terratenientes que ha llevado al poder local a los últimos alcaldes, en 2017 indujeron al Programa Nacional de Competitividad (Pronacom) —entidad mixta público/privada— a impulsar la Planificación de ordenamiento territorial, conservación patrimonial y desarrollo económico para el departamento de Sacatepéquez, a través de actores agrupados en la llamada “Iniciativa de Largo Plazo para el Desarrollo Armónico del Valle de Panchoy”, que incluyó planes de ordenamiento territorial para La Antigua Guatemala y tres municipios que formaron parte de Santiago de Guatemala.

La iniciativa contó con un préstamo de US$3.5 millones con el BID, que permitió contratar a la empresa española IDOM, por Q10.5 millones. IDOM inició su trabajo en diciembre de 2017 y entregó el producto final a la Municipalidad el 7 de febrero de 2019. El Concejo Municipal no se quiso dar por enterado y la nueva administración (2020-24) tampoco quiso conocer el trabajo realizado. Un año y nueve meses después de haber asumido el cargo, el Concejo llegó a acuerdos con el mismo grupo de inversionistas, empresarios y terratenientes, ahora aglutinados en la Asociación ADEPanchoy, para hacer la insólita y conveniente revisión del POT y desarrollar sus propiedades libremente.

Ante semejante desliz administrativo y grave error técnico, vecinos, asociaciones, profesionales y Cocodes de La Antigua Guatemala se organizaron para solicitar a la Municipalidad que en tanto no sea aprobado el POT, no se autoricen licencias de construcción para lotificaciones de ningún tipo, y sea derogado el acuerdo Muni-ADEPanchoy; alianza que dejará en manos de grupos con intereses particulares el uso del suelo de La Antigua Guatemala, incoherencia contraria al bien común, que impedirá la adecuada planificación del territorio.

En su corta visión, los actores hacen caso omiso de la existencia de una planificación primigenia, la de 1543, cuando en el valle Panchoy tuvo lugar el tercer asentamiento de Santiago de Guatemala junto a los llamados pueblos de indios convertidos, en época republicana, en municipios y aldeas. Esas importantes estructuras urbanas de valor histórico, social, cultural y económico, con riqueza arquitectónica propia, cuyo desarrollo es imprescindible, son la solución al crecimiento ordenado del valle.

Prestarles la debida atención es la clave para garantizar la subsistencia del conjunto; requisito forzoso para que La Antigua Guatemala mantenga su lugar como Patrimonio de la Humanidad. Condición que junto a otros títulos nacionales e internacionales le permiten ofrecer la mejor calidad de vida para sus habitantes, en todo el país.