De mis notas

Preámbulo del 14 a las 14

Alfred Kaltschmittalfredkalt@gmail.com

A mediados de diciembre algunos miembros de la Cámara Guatemalteca de Periodismo sostuvimos una reunión con el presidente electo, Alejandro Giammattei, en sus oficinas. Creíamos importante conocer de viva voz su posición con la prensa y los temas relacionados con la libertad de expresión, el tipo de apertura hacia los medios que su administración tendrá desde la Secretaría de Comunicación de la Presidencia.

El presidente electo es un buen comunicador y, durante más de dos horas, compartió puntos de vista, no solo sobre el ejercicio periodístico, sino también sobre las diversas problemáticas que enfrentaría su gestión. Compartió su preocupación sobre el ejercicio profesional del periodismo, debido a la proliferación de periodistas de medios digitales existentes demandando igualdad de acceso a las conferencias de prensa que los medios más formales y conocidos. Expresó que la facilidad para crear medios electrónicos con su página web, y el uso de un teléfono celular como micrófono, genera una saturación de “periodistas” difícil de manejar en las conferencias de prensa, en detrimento de entrevistas ordenadas con preguntas coherentes y pertinentes.

Alguien sacó a colación la metodología que la Casa Blanca utiliza para el manejo de las conferencias de prensa. Existe un escrutinio previo que califica las credenciales de los corresponsales que pueden cubrir la Casa Blanca y el derecho de piso de cada medio para tener acceso a las instalaciones de prensa creadas específicamente para ellos. El presidente electo dejó entrever que todos los medios tendrán acceso a la información a través de la Secretaría de Comunicación, mas no todos podrán ingresar a las conferencias de prensa en el Palacio.

Cuando Alejandro Giammattei habló sobre las primeras acciones prioritarias de su gobierno, mencionó dos temas con los cuales todos estamos de acuerdo: El combate frontal a la desnutrición infantil y la lucha contra la corrupción. Son temáticas reiterativas, de cansada trascendencia, que a pesar de los esfuerzos dispersos de administraciones anteriores, persisten y se agravan.

Para la desnutrición infantil, no tendrá problema en conseguir el apoyo de la ciudadanía y el poder Legislativo. La prioridad es evidente. Se ha dicho hasta la saciedad que los niños que padecen subnutrición durante la ventana de mil días corren el riesgo de sufrir daños para toda la vida, incluyendo un pobre desarrollo físico y cognitivo. Además, las niñas mal alimentadas perpetúan el ciclo perverso de dar a luz a bebés con bajo peso.

En cuanto al combate a la corrupción, y a pesar que dio un detalle de acciones de índole ahorrativo dentro de un esquema de control compras y contrataciones, esta problemática —que más que problemática es un cáncer con metástasis en toda la administración pública— tendrá una resistencia política mayor, pues toca los intereses de las mafias politiqueras de siempre. La única manera de combatirlas es eliminando el acceso al dinero, y eso implica lograr la aprobación de la ley de compras y contrataciones que permitiría que todas las compras y contrataciones del Estado tuviesen que ser ejecutadas vía licitaciones internacionales filtradas por verificadores internacionales. Eso, por supuesto, eliminaría de la noche a la mañana a los intermediarios, las compras amañadas, el despilfarro y ante todo el acceso a los fondos.

Mi comentario al final de la reunión fue el siguiente: Señor presidente electo, que Dios le dé la sabiduría y la fortaleza para enfrentar el desafío. Y le recomiendo algo que algún estadista del pasado ha dicho: “Para lograr la unidad del pueblo, escoja dos temas con los cuales “todos” estén de acuerdo y pida su apoyo para llevarlos a cabo”.

Ojalá lo logre. Sin unión no hay fuerza.