Pluma invitada

Presupuesto de egresos: Deuda pública

Jorge Lavarreda, investigador de CIEN

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El Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN) está llevando a cabo el proyecto “Alerta Presupuesto”, para alertar sobre aspectos del presupuesto público que trascienden la discusión coyuntural. Acá se presenta una síntesis sobre la deuda pública.

La deuda pública de Guatemala aumentó considerablemente en la década de 1980: pasó del 19% al 49% del PIB entre 1980 y 1987. La deuda pública se incrementó 10 puntos porcentuales entre 2004-2007 y 2021, al pasar de un promedio de 20.8% del PIB a 30.8% del PIB. La pregunta obligada que surge es: ¿Es sostenible la deuda pública de Guatemala?

Algunos señalan que, debido a que Guatemala está por debajo de la referencia indicativa del 50% del PIB para los países con acceso al mercado, entonces hay margen para seguir con el endeudamiento público sin comprometer la sostenibilidad fiscal. Otros advierten de que, debido a que el país tiene una “baja” capacidad de pago al comparar el saldo de la deuda pública con los ingresos tributarios, más bien ya se superó el límite recomendado de 250% (para países de bajo ingreso, aunque Guatemala es de ingreso medio), y por lo tanto ya no hay margen para seguir con más deuda pública porque se comprometería la sostenibilidad fiscal.

No se deben utilizar indicadores aislados para sacar conclusiones apresuradas porque son varios los factores que determinan cuánta deuda puede soportar un país en particular. Algunos autores señalan que existen tres factores principales que explican las diferencias entre los países en lo que se refiere a riesgos de crédito percibidos: 1) la calidad económica del país, 2) la calidad política e institucional y 3) la calidad de la deuda del gobierno. Por lo tanto, en el caso de dos países con el mismo nivel de endeudamiento público pero con distintos tipos de gobierno o con distinta composición de la deuda pública denominada en moneda extranjera, es posible que el nivel de deuda de uno de ellos sea seguro, mientras que el del otro no lo sea.

En el reporte del Fondo Monetario Internacional de junio de 2022 se presentan los resultados de una evaluación de la sostenibilidad de la deuda de Guatemala a medio y largo plazo. La conclusión es que estiman que, con las políticas actuales, la deuda del gobierno central es sostenible en un 30% del PIB. Según dicho análisis, también se garantizó la sostenibilidad en dos escenarios alternativos. El primero supone un endurecimiento abrupto de las condiciones financieras mundiales que supera los choques históricos de los tipos de interés. El segundo considera un mayor déficit fiscal del 1.0% anual durante el período de proyección para aumentar la inversión pública y las transferencias sociales. Además, la deuda pública es resistente a las perturbaciones macroeconómicas a corto plazo.

Sin embargo, recientemente el mismo Fondo Monetario Internacional revisó su marco para evaluar la sostenibilidad de la deuda pública en países con acceso al mercado. Particularmente llama la atención que se encontró que su capacidad para predecir el estrés soberano ha sido limitada. Por lo tanto, se recomienda llevar a cabo mejores análisis de la sostenibilidad de la deuda pública con un concepto más amplio de deuda pública e incluir una sección sobre los riesgos fiscales que afronta Guatemala.

¿Es bueno o malo contraer deuda pública? Al igual que con otros aspectos económicos, la respuesta es “depende”. La deuda pública no es buena ni mala por sí misma. Por lo tanto, si la deuda pública se usa adecuadamente, la respuesta sería favorable, y si no se usa adecuadamente, la respuesta sería negativa.

Se encontró que hay una tendencia a incrementar el uso de la deuda pública para financiar el gasto de funcionamiento que pasó de representar el 4.4% en 2004-2007 al 40.0% en 2021. Por lo tanto, el principal reto que Guatemala afronta es garantizar que el uso de la deuda pública sea socialmente rentable para el país.