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Primera residencia para niños y adolescentes hombres

Carolina Escobar

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Hay diferencias entre la atención integral que debe ofrecerse a víctimas de trata y violencia sexual que son niñas, adolescentes o mujeres, y la que es necesario brindar a niños, adolescentes y hombres que han sido víctimas de los mismos delitos. Los informes de los últimos años sobre trata de personas en Guatemala, tanto el que hace la SVET, como la PDH y la Embajada de EE. UU. han recomendado, más de una vez, abrir espacios para la atención integral de niños y adolescentes hombres víctimas de esos delitos, porque las casas temporales de abrigo y protección que existen en el país son para la atención de niñas, adolescentes y mujeres.

En los mismos informes hay un dato relevante, común a todos los países de Latinoamérica: en un alto porcentaje, son niñas, adolescentes y mujeres las víctimas de trata en su modalidad de explotación sexual, mientras que los niños, adolescentes y hombres son mayormente víctimas de trata en su modalidad de explotación laboral. Esto requiere de abordajes diferenciados. Además, debido a los procesos de socialización de hombres y mujeres en nuestra sociedad, hablar de violencia sexual o trata en modalidad de explotación sexual en niños y adolescentes hombres, pasa por hablar de poder y tabú. Por ello, necesitamos equipos especializados, formados en nuevas y diversas masculinidades, en género, trauma, derechos de la niñez, adolescencia y juventud, interseccionalidad, protección integral, entre muchos temas más. Para cambiar una sociedad hay que cambiar la manera en que enseñamos y tratamos a las niñas, los niños y adolescentes.

En Guatemala, Asociación La Alianza (ALA) lleva 12 años trabajando en la protección, prevención, el acceso a la justicia e incidencia, para que miles de niñas y adolescentes mujeres víctimas de trata y violencia sexual transformen sus vidas. Y como decisión estratégica, seguirá siendo de esta manera, porque hasta que deje de normalizarse la violencia sexual en sus cuerpos y la equidad sea más que una palabra, son ellas quienes más lo necesitan. Sin embargo, ALA acaba de inaugurar la primera casa para la atención integral de niños y adolescentes hombres víctimas de trata, violencia sexual y/o en situación de migración irregular que hayan vivido estos delitos. Para ello, un equipo de profesionales comprometidos, se formó durante meses.

No habríamos podido hacerlo sin la ayuda de la Oficina para monitorear y combatir la Trata de personas (J/TIP) del Departamento del Estado de los EE. UU. y sin Covenant House International, especialmente Andy Bustillo, el gobernador Jon Corzine y tantos otros donantes que nos apoyaron para que un 4 de mayo del 2022 fuera inaugurada la Primera residencia especializada en la atención integral de niños y adolescentes hombres víctimas de trata de personas y violencia sexual en el país. Esto, sin duda, marca un hito en la historia de la niñez y la adolescencia en Guatemala, Centroamérica y Latinoamérica. No sabemos aún cuántos niños y adolescentes llegarán a nuestra nueva casa en los próximos meses, pero estamos hechos para abrir brecha y esperamos que, poco a poco, se vaya llenando de voces, caminos y abrazos. Y esto no se queda allí, porque comenzamos a imaginar residencias que ofrezcan atención digna a mujeres y hombres mayores de 18 años que hayan vivido estos delitos y necesiten un acompañamiento integral.

No podemos salvar a todo el mundo, pero sí podemos acompañar y transformar vidas. A propósito, recuerdo que al final de la película La Lista de Schindler, justo cuando Schindler, el nazi convertido que salva la vida a 1200 judíos, recibe de manos de Isaac Stern, en representación de quienes habían sido salvados de morir en un campo de concentración, un documento de gratitud y un anillo de oro. Schindler, con lágrimas en los ojos les agradece, pero dice no merecerlo, porque pudo haber vendido su carro para salvar 10 vidas más. Entonces Stern le lee la inscripción del Talmud que está en el anillo: “Quien salva una vida, salva al mundo entero.”