Criterio urbano

Prioridades para el desarrollo del país

Juan Carlos Zapata @jczapata_s

En materia de competitividad, nuestro país está evaluado en la posición 98 de 141 países con una nota de 54 sobre 100, según el último Informe de Competitividad Global 2019, publicado por el Foro Económico Mundial. La edición 2020 no tuvo un ranquin completo, debido a la pandemia del covid-19, ya que muchas organizaciones no pudieron hacer las encuestas respectivas. Para poder seguir avanzando, nuestro país debe enfocarse en cuatro temas que son cruciales para poder generar mayor desarrollo: fortalecer las instituciones, mejorar la salud, aumentar la calidad educativa y ampliar la infraestructura.

Es importante hacer notar que, en materia de instituciones, si bien hemos mejorado en la reducción de la tasa de homicidios por cada cien mil habitantes de 46, que estaba en el 2009, a 15 durante el 2020, todavía tenemos retos importantes respecto del crimen organizado, especialmente las extorsiones, por lo que las instituciones de seguridad y justicia deben seguirse fortaleciendo. La confianza en los servicios policiales es todavía baja (posición 127 de los 141 países evaluados) y la incidencia de la corrupción nos coloca en la posición 121 de los 141 países analizados.

Hay mucho espacio de mejora que hacer también respecto de los mecanismos para generar mejores prácticas de gobierno corporativo, especialmente sobre la protección de inversionistas minoritarios, que requiere un cambio en la legislación actual y desarrollar una visión de largo plazo entre las instituciones públicas, a través del fortalecimiento del servicio civil.

En cuanto a la salud, el covid-19 vino a mostrar la debilidad institucional de los servicios, aunado a factores relacionados con una limitada infraestructura, poca cobertura, especialmente en el nivel primario, y una falta de profesionales de la salud en varios municipios del país. Es importante notar que Guatemala ha logrado sentar bases críticas sobre las cuales se puede seguir fortaleciendo la salud, por ejemplo, en el involucramiento de los alcaldes en tomar una mayor responsabilidad en el tema y que trabajen de la mano con las autoridades del Gobierno.

En este sentido, es importante darle un mayor seguimiento a la agenda de salud enfocada en reducir la desnutrición crónica, que afecta al 46.7% de los niños menores de 5 años, según el PNUD, aunado a una mayor atención en el nivel primario que permita continuar reduciendo la tasa de mortalidad infantil, que se ha reducido de 28.8 en el 2010 a 22.1 por cada mil niños nacidos en el 2018.

En materia de educación, tenemos que ser capaces de mejorar las habilidades de enseñanza en pensamiento crítico, que ayuden a los niños y jóvenes a afrontar de mejor manera los cambios que conlleva la cuarta revolución industrial y aumentar el promedio de años de escolaridad, que actualmente es de 6.6 y que apenas se ha duplicado desde 1993.

Por último, en materia de infraestructura, debemos asegurar una mayor inversión en infraestructura de agua y alcantarillado, aunado al crecimiento que debe existir de nuestra red vial y mejora de los servicios portuarios y aeroportuarios. Pocas carreteras y una pésima calidad están limitando a muchos sectores económicos crecer, y ha dejado a varias poblaciones aisladas, que viven en comunidades dispersas, sin acceso a mercados y con un impacto directo en los alimentos, que aumenta el precio de estos entre 10 a 15%. Nuestro país tiene la oportunidad de enfocarse en una agenda de competitividad para el desarrollo económico y social, con una hoja de ruta para los próximos diez años. Esto requiere de todos nosotros.