Punto de encuentro

¿Qué hace Alejandro Giammattei?

Marielos Monzón @MarielosMonzon

¿A qué se dedica el presidente de Guatemala? ¿Cuáles son sus prioridades y en qué ocupa su tiempo? ¿Qué problemas consumen sus jornadas de trabajo? ¿Qué es eso tan urgente que le distrae?

Evidentemente, el mandatario no está ocupado resolviendo la crisis sanitaria generada por la pandemia. La situación, en lugar de mejorar, empeora. El virus está descontrolado y los hospitales desbordados por pacientes que llegan en estado delicado. El Ministerio de Salud reportó que hay más de 32 mil casos activos de covid-19 y los bomberos alertaron que se están haciendo hasta 10 traslados diarios, más que hace un mes.

El personal de primera línea no se da abasto y sigue denunciando que no cuenta con medicamentos, oxígeno, insumos ni equipo para atender a la población. Ni siquiera pueden entubar a pacientes en estado crítico porque no tienen con qué. Y por si fuera poco, a los hospitales covid se les redujo el presupuesto y el personal. “El hospital está saturado y sin insumos para atender a más personas (…) ante los despidos quedará un enfermero para hacerse cargo de 150 pacientes”, advirtieron los médicos del Parque de la Industria.

El plan de vacunación también es un fracaso. Apenas el 4% de la población ha sido vacunada con una dosis y el 1.42%, con dos. Competimos por el último lugar de América Latina y el Caribe con Honduras y Haití. Los centros de vacunación se quedaron sin existencia de dosis AstraZeneca el viernes pasado, y muchos adultos mayores no pudieron completar su esquema de vacunación. El Consejo Nacional para la Atención de las Personas con Discapacidad (Conadi) informó que no se ha priorizado a quienes tienen alguna discapacidad y que hasta ahora el porcentaje de vacunación para este grupo vulnerable es del 0.01%. Las personas con enfermedades crónicas han corrido la misma suerte.

No hubo ninguna estrategia para garantizar la adquisición de vacunas y, cuando se hizo, fue tarde y mal. De los 16 millones de dosis que se compraron a Rusia —pagando por adelantado Q614.5 millones—, solo se han recibido 800 mil, y aparte hay que pagar el precio de los fletes aéreos. Si el proceso de vacunación no se ha detenido por completo es gracias a las donaciones de 4.5 millones de dosis que le han dado un poco de oxígeno al gobierno. En síntesis, está claro que el presidente no ha dedicado su tiempo al manejo estratégico de la pandemia.

¿Al combate del hambre y la desnutrición, quizá? A la luz de los hechos, esto tampoco ha sido una prioridad, aunque sí fue central en su discurso de toma de posesión cuando anunció la “Gran Cruzada Nacional para la Nutrición”. La realidad lo desmiente. Vea usted: Un informe de la FAO presentado la semana pasada da cuenta de que 2 millones 900 mil guatemaltecos están desnutridos y que 12.1 millones afrontan problemas para conseguir comida. Más claro aún: 4 de cada 10 personas desnutridas en Centroamérica son guatemaltecas y en 2020 —cuando ya gobernaba Giammattei— se incrementó en cien mil el número de personas que no pueden satisfacer sus necesidades básicas alimentarias. Subrayo: básicas.

Quizá entonces el presidente se dedica a frenar la migración irregular, como se lo pide la administración Biden. Pero parece que tampoco. La oficina de Aduanas y Control Fronterizo de los EE. UU. informó que entre octubre 2020 y mayo 2021 se entregaron 30 mil 371 niños, niñas y adolescentes guatemaltecos, un récord que rebasa los 30 mil 329 que fueron detenidos en 2019. Está claro que si el combate del hambre no es una prioridad, migrar sigue siendo la única salida. Y, dicho sea de paso, la crisis económica —de la que tampoco se ocupa el mandatario— no es peor porque la cifra de remesas también bate récord y es el principal rubro de la economía.

Por eso el título de esta columna: ¿Qué hace Alejandro Giammattei?