Punto de encuentro

Sancarlistas: resistencia y dignidad

Marielos Monzón @MarielosMonzon

Las y los estudiantes de la Universidad de San Carlos (Usac) fueron protagonistas centrales de las jornadas de movilización ciudadana del año 2015. Una marea azul de jóvenes inundó las calles y avenidas de nuestra ciudad exigiendo la transformación del sistema corrupto y clientelar que convirtió al Estado en el botín particular de los políticos y sus financistas.

Esta juventud comprometida fue uno de los motores principales de las manifestaciones que acompañaron la lucha contra la impunidad, en el medio de un complejo entramado de captura de la institucionalidad pública.

Pero no se quedaron ahí. Su energía no se esfumó en La Plaza y su entusiasmo no fue pasajero. Conscientes de que los cambios tenían que empezar en sus propios espacios, emprendieron una batalla por recuperar las asociaciones estudiantiles de las distintas escuelas y facultades y también la histórica Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU) Oliverio Castañeda De León, que fueron capturadas por las mafias, los grupos de choque y las redes de influencia y de corrupción dentro de la Usac.

Semejante hazaña los colocó en el ojo del huracán. Enfrentaron, y aún enfrentan, con enorme valentía y dignidad, amenazas, desprestigio, hostigamiento y calumnias. Desde la violencia de grupos de encapuchados que en numerosas ocasiones les desafiaron, hasta la indiferencia y complicidad de muchas de las autoridades universitarias que no movieron un dedo para acuerparles.

Las y los jóvenes sancarlistas recuperaron el movimiento estudiantil y lo pusieron nuevamente al servicio de los intereses colectivos, universitarios y nacionales. Y es, en ese marco, en el que se inscribe hoy su movimiento de resistencia. La suya es una batalla en defensa de la autonomía y del carácter público de la Universidad, que implica entender a la educación como un derecho y no como una mercancía.

Están haciendo frente —con mucho coraje— a decisiones de las autoridades que ponen en peligro el acceso a la educación pública superior y abren el camino para su privatización. Exigen la gratuidad del Programa Académico Preparatorio (PAP) y del examen de orientación vocacional, que garantice el acceso igualitario. Los costos establecidos en este momento resultan impagables para la mayoría de jóvenes que quieren ingresar a la Usac y representan un acto discriminatorio y arbitrario que dejaría fuera del sistema público de educación superior a miles de estudiantes que carecen de recursos económicos para realizar estos pagos.

Reclaman también que el Ejercicio de Práctica Supervisada (EPS) continúe realizándose para el beneficio de los sectores más excluidos y no, como se pretende hacer ahora a través de un convenio con la Cámara de Industria, para favorecer intereses empresariales.

Piden dejar sin efecto los contratos de arrendamiento de los espacios universitarios a empresas privadas, como ocurre con el Club Deportivo Los Arcos; demandan soluciones integrales al tema de la seguridad dentro del campus y no políticas represivas e intimidatorias como las que se están implementando; y reivindican la participación de los centros regionales y escuelas no facultativas dentro del Consejo Superior Universitario.

En defensa de los intereses nacionales, exigen que la Usac se pronuncie en contra del convenio firmado con Estados Unidos como “tercer país seguro” y se abstenga de autorizar el uso de las instalaciones universitarias para intereses políticos lesivos para Guatemala. La formación universitaria adquiere sentido solamente cuando contribuye a transformar la sociedad y a ejercer la ciudadanía. Gracias, sancarlistas, por recordárnoslo y ¡que vivan las y los estudiantes!