Registro akásico

¿Se asistirá a los juegos del hambre?

Antonio Mosquera Aguilar http://registroakasico.wordpress.com

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Rusia es el primer exportador de fertilizantes del mundo, con 41 millones de toneladas, seguido por China, con 28 millones, y Canadá, con 22 millones. Ya se sabe que para potenciar la fertilidad o mejorar las tierras empobrecidas son necesarios. Los principales consumidores son India, con 60 millones de toneladas; Estados Unidos, Indonesia, Paquistán, México, Turquía, Ucrania, Bangladesh y Argentina. Como se observa: una mezcla de grandes productores de agricultura campesina intensiva y agricultura de alta productividad. No aparecen los empobrecidos países africanos, necesitados de fertilizantes para sostener grandes contingentes de población. Si se concreta el ahorcamiento de la exportación de fertilizantes rusos, habrá problemas de producción agrícola.

Por extensos, los mejores suelos del mundo están en China, Ucrania, Argentina y Estados Unidos. El resto de países tienen lo suyo, pero no en tamaño y pendiente adecuada. Ucrania exporta el 12% del trigo mundial, con dirección a Europa y África. Rusia, por su parte, exporta el 17% de este cereal, destinado a Europa y Medio Oriente. La mayor parte de países completa su consumo local, acudiendo al mercado internacional.

No se puede hacer caso omiso de la guerra en Ucrania y sus repercusiones en la alimentación. ¿Existe alguna preparación en ese sentido? O hasta que golpee el alza de precios por la escasez se abrirán los ojos. Guatemala importa 2.5 mil toneladas de frijol y 75 mil toneladas de maíz. Un diputado se burlaba de quienes comen frijol. En el país es fundamental contar con esa importación, por razones culturales. A nadie le molesta comer tortilla con frijoles, cuando no se puede, por el precio, comprar pan. También se importa trigo y harina del cereal, por 800 mil toneladas, convirtiéndose en el 54 país importador del mundo. La harina representa casi el 90% de la disponibilidad de trigo.

Si se habla de subsidios, lo primero debiera considerar alentar la siembra de maíz. Cuando ya está generado el problema agrícola no se puede resolver en el mes siguiente. La agricultura necesita planearse por lo menos con un año de antelación. Regalar dinero a los monopolios petroleros es un error de graves consecuencias económicas, pues merma los fondos que activen la agricultura e importación de alimentos.

Quienes nacieron cerca del final de la Segunda Guerra Mundial son testigos de la exigüidad de los productos alimenticios importados. Fue hasta mediados de la década del 50 del siglo pasado cuando los productos enlatados se generalizaron. Durante un tiempo fueron un lujo porque la Segunda Guerra Mundial había deprimido la capacidad adquisitiva nacional. A las 6 pm la capital olía a frijoles. El trigo se sembraba en el occidente, ante la merma internacional.

Ahora se vuelve importante considerar el acceso al mercado de una potencia productiva agrícola. No obstante, la inflación está marcando un alza de los precios en EUA; por lo tanto, las compras necesitarán ajustarse a esa subida. El desabasto no se enfrenta al momento de no contar con existencias, sino con el almacenamiento y la previsión para comprar anticipando el alza. Sobre todo, es asunto de interés público considerar los niveles de pobreza que generalizan el hambre. La seguridad alimentaria no es un discurso de lamentos por corredores secos y restaurantes subsidiados.

Vivir al día sin fijarse en el mañana; despilfarrar los fondos en políticas demagógicas y dejar de planear la inversión necesaria para no sufrir hambre cobrará un costo, al no considerar el rebote en lo interno de los problemas mundiales.