Imagen es percepción

¿Se rompió el protocolo en la toma de posesión?

Brenda Sanchinelli imagen_es_percepcion@yahoo.com

Publicado el

Después de la toma de posesión del presidente Giammattei, muchos afirmaban que se había roto el protocolo. Pero, ¿cuál protocolo?

Por supuesto que el acto fue singular, por la música y los saludos al entrar a la Sala Efraín Recinos. ¡Muy a “su manera”, pues, pero claro que se vale! Me encantó la emotividad, espontaneidad y discurso alentador. Giammattei se convirtió sin duda alguna en el mejor orador que ha tenido la silla presidencial hasta hoy. La ceremonia fue algo diferente y eso podría ser un buen presagio y reflejo de su sello personal en el gobierno. Mostró que se atreve a hacer cosas innovadoras que podrían levantar a nuestra nación lastimada y quebrada.

Es importante entender que las ceremonias del Estado de Guatemala son manejadas por la Cancillería y se rigen por la ley de Ceremonial Diplomático, por lo que se esperaría que hubiera un ordenamiento establecido (al menos en lo que concierne al fondo del acto). Muy diferente a nuestra realidad, donde cada uno de los presidentes ha marcado su propia pauta, cambiando a su gusto detalles importantes que no deberían alterarse.

Tradicionalmente este evento se ha manejado en base a la costumbre, y si se presenta un vacío o duda en cualquier tema al momento de organizarlo, se recurre a la norma internacional. Por esta razón sería un buen reto para el nuevo ministro de Relaciones Exteriores proponer una ley específica que rija este acto.

Siempre hay cambios. Por ejemplo, eligen el lugar del acto (uno lo hizo en el estadio Mateo Flores, otro en el Domo, otros en el Teatro Nacional), cuando debería de realizarse en el Congreso de la República, por ser este acto parte de la sesión solemne que inicia en ese recinto y donde a lo largo de la historia se ha realizado. Por cierto, el retraso de seis horas en la ceremonia se debió al relajo y transas que armaron los diputados, lo que es una afrenta para los invitados y el pueblo de Guatemala.

En la sesión solemne del Congreso de la República, el presidente saliente entregó sus “insignias de mando”, es decir la banda presidencial larga, cuyo uso es muy latinoamericano porque esta costumbre deriva de España. El pin de presidente y el collar presidencial (contiene la llave que abre la urna que resguarda la Constitución Política de la República de Guatemala, ubicada en el Congreso).

Otro aspecto que ha variado es la juramentación. El presidente electo fue juramentado por el presidente del Congreso. En este caso el juramento fue sobre una Biblia. Colom, por ejemplo, decidió juramentarse sobre la Constitución, cambiando la tradición, ya que en Guatemala se había utilizado por décadas el esquema de protocolo norteamericano, donde el cónyuge sostiene la Biblia. Luego firmó el Libro de Oro, el cual se ha utilizado desde 1892. Allí constan todas las actas de tomas de posesión. En su pasta hay un escudo nacional de bronce.

El vestuario que utilizó Giammattei me pareció adecuado. Seleccionó un traje oscuro y camisa blanca. Su corbata llamó mucho la atención, elaborada de tela de corte (falda) jaspeado de Salcajá, un municipio de Quetzaltenango. Esta corbata le dio un toque característico de pertenencia y orgullo por la diversidad étnica de Guatemala. Al mismo tiempo promocionó a nivel internacional la belleza de los tejidos típicos guatemaltecos. Su hija lució realmente elegante, sencilla y sobria. Con un traje negro de chaqueta y falda en corte A. Un estilo clásico, pelo recogido, al igual que su maquillaje discreto y joyería pequeña. Su actitud, inteligente y amable.
Finalmente puedo decir que, más allá del protocolo, se respiran aires de esperanza. Ojalá Alejandro Giammattei no nos decepcione.