Escenario de vida

Seacacar, un paraíso natural sin acceso al turismo

Vida Amor de Paz vidanicol@gmail.com

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En el municipio de El Estor, Izabal, descubrí hace poco un paraíso que me dejó boquiabierta. Se trata de un enorme recinto natural que consiste en un cañón del cual vierte agua cristalina color turquesa que ofrece un gran potencial turístico y económico para el departamento. Se trata de una de las más grandes riquezas ecológicas del departamento de Izabal. Allí nos encontramos con 14 comunidades en la cuenca del río Sauce, en donde se habla q’eqchi’.

Su enorme potencial turístico es fácil de entender cuando conocemos el Centro Turístico Seacacar, que se fundó en el 2014. Este centro provoca fascinación, por su gran belleza, pero su acceso es fatal, ya que las autoridades no han destinado fondos para un buen camino.

Es en Seacacar donde, con la ayuda de organizaciones como Sotz’il, Ak´tenamit y Euroclima, los comunitarios han logrado toda una infraestructura ya montada para hospedar a sus visitantes y poder recibir a un turismo exigente, tanto nacional como internacional. Lo triste es que, a pesar de todo ello y de haber sido capacitados por Intecap en cocina internacional, o de ofrecer un buen servicio de hospedaje al turismo, lo que les hace falta es el acceso adecuado para llegar a este maravilloso sitio.

¿Por qué las autoridades municipales de El Estor o las departamentales no han tomado interés en arreglar los caminos que llevan a Seacacar? Quizás porque no lo conocen. ¿Por qué el Consejo Nacional Urbano y Rural (Conadur) o los Codedes no han hecho nada? Nuevamente, porque quizás no saben que existe este maravilloso lugar. ¿Por qué los Comudes, o los Cocodes no ven su potencial como para asignar fondos para arreglarles la carretera? Las autoridades municipales y departamentales, Conadur, los Comudes, los Codedes y los Cocodes, todos debieran ponerle un ojo a Seacacar y en poco tiempo verían resultados asombrosos.

En una aldea de Chimaltenango llegué a Balam Juyú, el Cerro del Jaguar, donde conocí a una niñita de unos 6 años, llamada Gloria. Nos hicimos amigas y jugamos “avión”. Era una niñita tan tierna que cuando se despidió de mí fue a buscar algo que regalarme, pero como ni muñecas tenía, cogió un fierro, lo envolvió en papel periódico y me lo entregó de regalo. Es así como llegué a conocer su gran corazón y a su progenitora, Gilda Suar López, una de las lideresas de la aldea Xetzitzi.

Gracias a la Asociación Sotzil y Ak´tenamit se enriquecieron mis conocimientos sobre el ütz k’aslemal, que es el modelo de vida indígena. Comprendí que sus formas de mostrar solidaridad y amistad son sencillas pero genuinas, las que son parte de su cosmovisión. No obstante, les embarga la escasez de agua que sufren en sus comunidades, ya que las mujeres y niñas deben caminar por muchas horas para obtener el preciado líquido y no se trata únicamente de escasez del agua para su consumo personal, sino también la necesidad de agua para sus siembras.

Si la Municipalidad de Patzún y autoridades departamentales de Chimaltenango están dispuestas a tomar acciones que permitan subsanar los problemas de agua de esta comunidad, estoy segura de que la Asociación Sotz´il ayudará a coordinar medidas para apoyarlas.

Guatemala lo tiene todo, en especial gente linda dispuesta a trabajar. Solo falta que las autoridades, comprendan las necesidades de las comunidades que tienen el potencial para ofrecerle al turismo las maravillas de Guatemala. Estoy convencida de que las comunidades y organizaciones de base pueden ser capaces de lograr su superación, siempre y cuando las autoridades estén en la misma sintonía. Solo así lograremos avanzar.