Si me permite

Seguir instrucciones es asunto de la voluntad

Samuel Berberián samuel.berberian@gmail.com

Publicado el

“Procura instruirte mientras vivas: no creas que la vejez traiga consigo la razón”. Solon

Hoy en día, cuando adquirimos algún aparato, este tiene un manual de instrucciones que es sabio leer y entender antes de usarlo, para no tener que lamentar luego cualquier desperfecto.

Esto nos dice que en algún momento en esta vida debemos haber aprendido a recibir instrucciones y, una vez entendidas, saberlas aplicar, simplemente porque nosotros queremos y no porque se nos está obligando.

Este criterio de dejarnos guiar es un asunto tan personal que una vez que entendemos estaremos más que agradecidos con aquellos que se tomaron el tiempo y el interés de darnos las instrucciones necesarias para que podamos hacer lo que nos hemos propuesto. En muchos casos, cuando iniciamos en la vida las instrucciones, las recibimos no porque las pidamos, sino porque están aquellos que se sienten responsables por nuestra vida y hacen su tarea hasta el más mínimo detalle. Pero llega una etapa en nuestra vida en la cual nos exponemos para recibir las instrucciones y debemos seguir cada detalle para que lo que se nos está instruyendo sea de validez.

El proceso práctico de este asunto está en saber escuchar cada detalle y luego asegurarnos de que entendemos lo que estamos escuchando en el más mínimo detalle, para luego poder traducirlo en acción. Por ejemplo, si debo ir a algún lugar y pido que se me indique cómo hacerlo, debo entender lo que se me está describiendo.

Otro ejemplo es, si en la descripción que se me está dando se me dice: “cuando llegue a la entrada encuentra una talanquera…” y no sé qué es una talanquera, se pierde toda la instrucción que se me está dando. Pero si pido que me expliquen qué es la talanquera, la cosa se resuelve.

Es importante entender cómo cada persona, sea por temperamento o bien por su propia personalidad o preparación, procesa la misma instrucción de manera diferente. Vivimos momentos en que las instrucciones pueden llegar sin que nosotros las estemos pidiendo, esto puede recibirse de diferentes maneras, a veces como intromisión, algunas como imposición y en otras como un apoyo y solidaridad a alguna necesidad que tenemos, y las instrucciones que estamos recibiendo podemos tomarlas como un apoyo que nunca será olvidado.

Es muy básico en cada uno de nosotros tener la apertura de recibir instrucciones porque los que habrán de instruirnos no necesariamente conocen nuestras particularidades para tener que complacernos, sino lo importante es guiarnos en los pasos que debemos tomar para poder lograr lo que nos hemos propuesto. En los años que hemos vivido podemos, sin lugar a duda, tener una galería de personajes que se cruzaron en nuestro andar cotidiano y se tomaron el tiempo para darnos las instrucciones necesarias. Esto tiene sus inicios con nuestros padres o los que nos criaron, y luego los maestros que nos ayudaron para poder ser formados de tal manera que nos podamos desempeñar en lo que estamos involucrados.

Lo ideal es que cuando estamos siendo formados tengamos un criterio de ser encaminados paso a paso, para que la parte correctiva se pueda minimizar al máximo por el modo como aceptamos el proceso formativo.

Si queremos en esta vida ser funcionales, permitamos que cada instructor haga su parte en cada una de las etapas de nuestra vida.