Si me permite

Si buscamos la paz debemos cuidar la economía

Samuel Berberián samuel.berberian@gmail.com

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“La economía es virtud en la pobreza, prudencia en la burguesía y vicio en la opulencia”. Jean de la Bruyere

Una de las cosas que más pueden afectar nuestra salud y nuestras relaciones interpersonales es el manejo de nuestras finanzas. Muchos, sin hacer mayor comentario, nos tienen de cierta forma calificados por la forma en que manejamos nuestras finanzas. Además, lo sorprendente es que algunos de nosotros, por alguna razón u otra, hemos cambiado y hemos tomado nuevas rutas en el manejo de las finanzas, pero nuestros conocidos siguen catalogándonos por lo que éramos y no por lo que actualmente somos.

Si habremos de cuidar los ingresos que generamos con nuestro trabajo diario, esto tiene mucho que ver con la parte formativa que recibimos en cuanto al valor y la importancia del dinero y la responsabilidad que debería tener uno en lo que tiene, no importando la cantidad que gana, sino el presupuesto que tiene que cubrir.

La modalidad para detectar a un buen administrador de finanzas es el manejo que tiene en los imprevistos y cómo administra sus gustos personales. En este terreno no podemos y no debemos esperar que otros nos entiendan o que nos den la razón de cómo debemos hacerlo. Claro, podemos pedir consejo y orientación, pero al final las acciones que tomamos son nuestras y debemos aceptar las consecuencias sean cual fueren.

En el péndulo de las finanzas hay calificativos que describen los extremos, sea de que uno es generoso o bien es mezquino, y si habremos de tener una vida productiva y gratificante tendremos que alejarnos de estos extremos y usar un equilibrio razonado y correctamente planificado para que podamos vivir en paz, primero con nosotros mismos y luego con los que viven con nosotros.

Es sorprendente cómo un buen manejo de las finanzas llega a ser una cátedra silenciosa a los que nos observan y posiblemente asimilen algunas de nuestras normas, si la relación es mucho más estrecha nos preguntan cómo lo hacemos, no para juzgarnos, sino para que ellos también puedan lograr lo que nosotros hemos logrado.

Es interesante que muchos de los que han alcanzado una sana solvencia económica no están instruyendo a sus conocidos para que mejoren su situación. Posiblemente alguna anécdota muy específica habrá de hacer la referencia de lo que eran antes y cómo han podido de algún modo superarlo, pero eso no implica que ya han alcanzado la meta, sino que siguen con toda disciplina en su vida diaria; primero, para que no vayan a tener un bajón en sus recursos; y segundo, para seguir avanzando, porque según ellos todavía les hace falta llegar a donde han soñado.

Un buen entendido en las finanzas es muy cuidadoso de los endeudamientos, no solo porque eso lo habrá de esclavizar sino porque lo llevará a sacrificios que posiblemente no son fáciles de llevar. Posiblemente, en alguna emergencia, tenga que recurrir a un préstamo, pero estará en sus planes salir cuanto antes de ello.

En los días que vivimos debemos, con mucha sobriedad, autoevaluarnos en la actitud que tenemos con las finanzas y modalidad del manejo de ellas, y si podemos mejorar en algo. Esto es de hacerlo hoy y bajo ningún pretexto dejarlo para mañana.

Nuestras finanzas de alguna manera reflejan cuán sabios somos para vivir esta vida tan breve que tenemos, sea solos o con los nuestros.