Escenario de vida

Takalik Abaj enorgullece a Guatemala

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¡Qué emocionante es saber que el sitio arqueológico Takalik Abaj pronto descollará ante el mundo entero! Después de haber sido recopilada en un libro toda la información sobre dicho Parque Arqueológico, el mismo servirá para que la Unesco lo declare finalmente Patrimonio Mundial de la Humanidad, y ese título para Guatemala será un éxito rotundo.

Takalik Abaj floreció económicamente en los períodos Preclásico y Clásico, del siglo IX a. C. hasta por lo menos el siglo X. Se trató de un centro importante de arte y comercio y tenía contactos comerciales con Chocolá y Kaminaljuyú. Las excavaciones nos muestran los mayores yacimientos de monumentos mayas y olmecas en la costa guatemalteca.

¿Qué significa el título para nuestro país? A mi modo de ver, que Takalik Abaj sea considerado Patrimonio de la Humanidad nos brinda la oportunidad de atraer turismo y que nuestras generaciones sepan valorar sus raíces, aprender de la historia y deleitarse de la exuberancia de sus vestigios arqueológicos, que nos brindan conocimientos de las estrellas, de los movimientos del cosmos y secretos de la agricultura orgánica, entre otros.

Según el arqueólogo Miguel Orrego, la nominación del patrimonio mundial ya es un hecho. El ministro de Cultura y Deportes, Felipe Amado Aguilar, le está dando a Takalik Abaj una alta prioridad en su agenda, y solo faltan las últimas gestiones del embajador de Guatemala en Francia para que se cristalice este sueño.

Pocas veces he visto a familias tan comprometidas con darle orgullo a Guatemala y a los guatemaltecos como ha sucedido con la familia Ralda, pues gracias a ellos, hoy tenemos el Parque Arqueológico de Takalik Abaj listo para que sea visitado por millones de personas alrededor del mundo cuando cese la pandemia. José Luis Ralda me hizo ver que el título que le dará la Unesco demostrará que la civilización maya es tan importante como la egipcia o la romana, y otra de sus ilusiones es que su pueblo, El Asintal, se conozca a nivel mundial.

El altruismo de la familia viene de varias generaciones para atrás, cuando la Sra. Concepción (Conchita) González de Ralda le heredó la finca Santa Margarita a su hijo José Luis Ralda, quien a petición del arqueólogo Miguel Orrego decidió donar al Estado de Guatemala 11 manzanas. Para seguir con la tradición, Rocío Ralda Villadeleón, hija de José Luis Ralda, decidió también entregar otras 11 manzanas con vestigios arqueológicos de gran envergadura, con el fin de continuar con la investigación científica.

Al preguntarle a Rocío cuál había sido el principal interés de entregar estas tierras al Estado de Guatemala, me respondió sin titubear que los guatemaltecos debemos conocer de la fibra con la que estamos hechos, y sentirnos orgullosos de ser parte de una civilización que fue potencia mundial en su época. Sin embargo, por el poco conocimiento sobre nuestras raíces, la grandeza del arte, la arquitectura, templos, pirámides y construcciones, muchas veces preferimos viajar al extranjero para encontrarnos con algo inferior a lo que nosotros poseemos.

El libro fue presentado el viernes 22 de enero por el presidente Alejandro Giammattei, en Retalhuleu, durante una ceremonia en Takalik Abaj, en donde también se dio la noticia de que se continuará la construcción del Museo del Caracol, que se había quedado abandonado por más de 10 años.

En Takalik Abaj se ha encontrado la fusión entre los olmecas y los mayas, y siendo este año el bicentenario de la Independencia, es momento de encontrarnos con nuestras raíces.