Aleph

Thriller de mafias

Carolina Escobar

El Pacto de Corruptos quiere jueces a la medida de sus intereses. Esa es la razón de todo este atraso en la elección de magistrados para las cortes y salas de Apelaciones, y también la razón del ataque frontal a una Corte de Constitucionalidad (CC) que ha frenado los sucesivos intentos de una mayoría parlamentaria arrodillada, por tradición o interés, ante la corrupción y la impunidad.

Se han aliado los diputados corruptos del Congreso con un sector del Ejecutivo (presidente incluido), con algunos magistrados de la Corte Suprema de Justicia y de salas de Apelaciones y con los financistas de toda esta movida, algunos incluso desde prisión, como Gustavo Alejos. Y no lo tomemos a la ligera, porque Guatemala atraviesa pasajes muy oscuros en este momento y nos estamos jugando mucho de nuestro presente y futuro. Este secuestro del Estado ha sido estratégicamente planificado y no es difícil imaginar la hoja donde los corruptos plasmaron, hace unos tres años, una ruta que yo llamo el decálogo de Caronte, horrible barquero de la mitología griega que ayudaba a los muertos a cruzar el río Aqueronte, siempre y cuando cada muerto llevara una moneda bajo la lengua.

Este decálogo lo imagino más o menos así: 1. Poner a Sandra Jovel como canciller (2017) y a Enrique Deggenhart en Gobernación (2018). 2. Poner a la cabeza del MP a alguien afín (2018). 3. Dar instrucciones claras a los lobbistas en
Washington para moverle mejor la alfombra a la Cicig (2018-2019). 4. Sacar a la Cicig de Guatemala (2019). 5. Colocar a una junta directiva del Congreso que haga el penduleo político a nuestro favor y gane aliados (siempre). 6. Promover la candidatura de un presidente de GT afín al pacto (2019) y trabajar de la mano con el Tribunal Supremo Electoral, para no perder el control. 7. Poner a los nuestros en las cortes Suprema y de Apelaciones (2019) y, si no lo logramos, retrasar lo más que se pueda la elección. 8. Si la CC u organizaciones sociales se oponen, usar estrategia de desprestigio y mover prensa y redes con temas ideológicos (siempre). 9. Asegurarnos de poner en la CC a nuestros aliados (2021). 10. Comenzar a mover las piezas para las elecciones 2022 del MP, Contraloría General de Cuentas, Procuraduría de DDHH, Inacif, entre otras.

Esta recomposición de un Estado secuestrado por mafias con poder ha llegado lejos. Con la pandemia, los desagües despiden olores aún más nauseabundos que antes, asociados a una mayor corrupción e impunidad. Es un momento de fuerte tensión política, y el problema de fondo es que a ningún corrupto le interesa Guatemala, y por lo tanto ya no hablamos ni siquiera de pelear por la patria, como antes lo hacían las distintas expresiones políticas, sino de un thriller de mafias que aseguran su territorio de influencia y poder. Aquí los corruptos están sacrificando y estremeciendo a un país entero, solo para defenderse a sí mismos y a sus propios intereses. Y para eso no les sirven ni los jueces independientes, ni los diputados honestos, ni los presidentes incorruptibles, ni los empresarios justos y progresistas, ni la ciudadanía educada, participativa y debidamente informada. En cambio, sí les sirven el dinero, los cancerberos que les cuidan la puerta y el Caronte que, por una moneda, los hace pasar más rápido por el río de los infiernos.

Esta se llama República de Guatemala, pero no hay república sin justicia independiente, aunque esto moleste a los poderes políticos muchas veces. Una justicia independiente no es un privilegio de los jueces, sino una necesidad inexorable de la democracia. Y aunque no tenga ni la bolsa del ejecutivo ni la espada del legislativo, como decía Alexander Hamilton, tiene el juicio. Nuestros derechos y valores trascendentales como la libertad, la vida, la salud, la transparencia, la familia, la educación, el trabajo, la libre expresión, entre muchos más, están en juego.