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Tres opciones para Semana Santa

Brenda Sanchinelli imagen_es_percepcion@yahoo.com

Hoy se paraliza la ciudad, muchos ya han salido de viaje, otros se van a las playas, hay preparados conciertos en todo el país, chicas en vestiditos promoviendo bebidas y artículos de verano, en fin, toda la publicidad invitando a gozar de estos días de sol, playa y relax.

Esta es una opción, dedicarse a gozar del sol, las playas, la música, beber, comer de todo, bailar, pasarla bien etcétera. En fin, dejarse llevar por los placeres de este mundo, sin pensar para nada en lo eterno. La verdad es que muchos desconocen la razón del asueto, a otros no les importa lo relacionado con la espiritualidad o con Dios.

La segunda opción podría ser optar por la religiosidad, recordemos que Guatemala es un país eminentemente cristiano y al menos el 90 por ciento de la población profesa esta fe; es lamentable que este hecho no se vea reflejado en el comportamiento de quienes dicen profesarla, porque es un país extremadamente violento.

Esta semana se prestará para las expresiones máximas de religiosidad, vestirse de cucurucho y cargar procesiones, los católicos. Los evangélicos juntarse en las iglesias y hacer diferentes ritos dependiendo de la denominación a la que pertenezcan. Está bien dedicar tiempo a la comunidad religiosa y participar en las actividades de sus respectivas iglesias, si lo hicieran sinceramente y fueran coherentes entre lo que dicen y hacen. Pero algunos viven una vida que poco refleja una actitud de bondad y amor al prójimo, que pregonan en sus respectivos templos. Viven una doble vida, aparentan ante su comunidad religiosa santidad, pero su vida diaria dista mucho de “esa santidad”.

La tercera opción para estos días, son quienes deciden reflexionar lo que realmente se conmemora en estas fechas, es decir, “pensar en lo eterno”. Porque la decisión de buscar a Dios debe nacer genuinamente del corazón de cada ser humano, es individual y personal. Y si Dios mismo otorgó el libre albedrío, quién es un humano para cuestionar a otro humano. La espiritualidad va más allá de la práctica de religiones y rituales que han inundado el mundo en las últimas décadas. Este tiempo debe ser de acercamiento con Dios, de oración y práctica del verdadero amor al prójimo, como lo marca la doctrina que vino a enseñar Jesús de Nazaret.

Lo anterior no significa que ir a la playa, divertirse o ser alguien religioso sea malo o un pecado. Pero debe buscarse un balance y una coherencia en todas nuestras acciones, sobre todo en estos días, que debería ser un tiempo dedicado a pensar en la salvación que Dios nos ofrece a través de su hijo Jesucristo, y que no viene a través de una religión, sino de un acto de fe y humildad. La verdadera espiritualidad es la que produce en el ser humano una transformación que lo acerca al amor de Dios.
Muchas personas, incluyendo los que se denominan cristianos, no leen la Biblia, no se comunican en oración con Dios, ni se documentan de primera mano sobre los preceptos de la fe que Dios ha establecido.

En estos días lo invito a pensar sobre la pasión y sufrimiento de Cristo, el cual es de gran relevancia para nuestra propia vida. Entender a profundidad estos hechos, que van más allá de una religión y tener la certeza que habrá una vida eterna para quienes deseen aceptar este amor y sacrificio que Dios nos brindó a través de Jesucristo. Según la coyuntura mundial, muchos teólogos afirman que estamos viviendo los tiempos finales, y esto no debe ignorarse, así que piense que lo que haga hoy afectará su futuro eterno, es su decisión.