Criterio urbano

Un año crítico para la educación

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En su libro La nueva geografía del trabajo, el economista Enrico Moretti, menciona la importancia que tiene para la sociedad el poder de la educación. Comenta que, “en el pasado, los empleos de mejor calidad y los ingresos más altos estaban atados a dónde se encontraban los grandes centros de manufactura de bienes”. Si bien esto sigue siendo importante, ya no es determinante para el desarrollo, puesto que ahora él demuestra que es en las ciudades donde estarán los individuos y trabajadores con la mayor habilidad de conocimiento y educación. Y es que en una economía cada vez más interconectada, las empresas están ávidas de establecerse en ciudades con la mayor cantidad de personas capaces de crear conocimiento y con mayor talento.

Por eso, en las palabras del empresario Jeff Bezos, tenemos que repensar los modelos educativos para que potencien la creatividad inventiva y la curiosidad. Fomentar la creatividad y la imaginación en sus alumnos, debe estar en la mente de los profesores. Según el calendario escolar 2023, publicado por el Ministerio de Educación, la inauguración del ciclo escolar e inicio de clases de todos los niveles y modalidades del plan diario anual y semestral en escuelas públicas será hasta el 20 de febrero, de forma presencial.

El covid-19 generó un grave daño a la educación y será necesario que los padres de familia tomen consciencia de la importancia de fortalecer los procesos de aprendizaje en las escuelas y que trabajen de la mano con las autoridades educativas y maestros a nivel de cada municipio en cómo recuperar el tiempo perdido. Según Unicef, “los niños han perdido habilidades básicas de matemáticas y lectura. A nivel mundial, la interrupción de la educación ha significado que millones de niños hayan perdido significativamente el aprendizaje académico y los niños más pequeños y marginados enfrentan la mayor pérdida”.

Empezar a pensar en cómo conectar la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés), con el arte, la música y cultura, son características que se deben tomar en cuenta en los programas educativos, para fortalecer las habilidades blandas de las personas y ayudar a la niñez guatemalteca a pensar diferente, a ser personas curiosas, creativas y nunca dejar a un lado la capacidad de asombro que conlleva la innovación y la creatividad.

Enseñarles desde pequeños que el fallar es una opción y que fallar da una oportunidad de aprendizaje, para ir creando una mente empresarial y apostar también a que, desde una edad temprana, conozcan los beneficios del ecosistema de crecimiento empresarial, donde sin duda jugarán un papel crítico y transformador. La enseñanza de valores, como la responsabilidad, la transparencia, coherencia y liderazgo al servicio de los demás, son fundamentales, para lograr una sociedad con un capital humano íntegro, con talento, habilidades y conocimiento.

Nuestro país necesita mejorar sus niveles de enseñanza y volcarse más a la calidad educativa. Enfocarse en aquellas áreas en las que le permitan a la niñez y la juventud pensar por sí mismos, inculcar el pensamiento crítico, como la base para que cualquier persona pueda tomar sus propias decisiones. Esto es fundamental desde una edad temprana y por eso es tan importante la educación preescolar, desarrollando alfabetización, aritmética y habilidades socioemocionales. Apostémosle a la calidad educativa y a la permanencia de la juventud en las escuelas para cambiar esa triste realidad de una escolaridad de apenas 6.2 años.