A contraluz

Un informe a conveniencia del tirano

Haroldo Shetemul @hshetemul

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El miércoles pasado circuló la carta de nueve miembros del Consejo Consultivo del Informe Nacional de Desarrollo Humano (INDH) de Guatemala, en la cual hacen graves señalamientos sobre que las autoridades del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) decidieron modificar el contenido del informe La celeridad del cambio: hacia una mirada territorial del desarrollo humano, debido a la censura que ejerció el presidente Alejandro Giammattei sobre el contenido. Este hecho es lamentable porque ese documento, elaborado por científicos sociales, da a conocer tres dimensiones fundamentales de un país: salud, educación y calidad de vida. Sin embargo, la corta visión del presidente lo llevó a creer que era un ataque contra su gobierno. Por eso busca ocultar la realidad de pobreza que afecta al país y tratar de que el referido documento responda a sus intereses propagandísticos.

Los firmantes de la carta son Álvaro Montenegro Muralles, Andrea Ixchíu, Aroldo Camposeco Montejo, José Ricardo Barrientos Quezada, Otilia Lux de Cotí, Quetzalí Cerezo, Rigoberto Quemé Chay, Silvia Irene Palma Calderón y Williams Waldemar Mazariegos, quienes expresan su “preocupación profunda e incomodidad por las anomalías graves que han plagado el INDH”. Señalan que las autoridades de gobierno en forma abierta y explícita rechazaron la versión original del informe y que la representación del PNUD en el país se plegó a la censura impuesta por el presidente Giammattei. Con ello, ese organismo de las Naciones Unidas habría violentado la independencia editorial e intelectual y habría permitido que el informe se pueda convertir en un instrumento de propaganda gubernamental. Por esa razón, los nueve firmantes recomiendan que no se publique el informe censurado y que, si el PNUD insiste en darlo a conocer, ellos no autorizan que sus nombres aparezcan en el documento.

¿Qué fue lo que sucedió? Los medios periodísticos electrónicos No Ficción y Plaza Pública informaron que en junio del 2021 se efectuaron dos reuniones del equipo del PNUD con el presidente Giammattei y el consejo de ministros, en las que estos manifestaron su rechazo al contenido del informe de desarrollo humano. El mandatario se molestó porque el documento, con base en investigaciones de campo, muestra cómo el aumento de la pobreza, la falta de seguridad alimentaria, los problemas ambientales y el despojo de tierras han generado condiciones para que miles de guatemaltecos emigren a México y Estados Unidos. El rechazo gubernamental también fue evidente por las referencias sobre corrupción, narcotráfico y contrabando en el informe. “Van a decir que Guatemala es un narcoestado”, habría dicho el gobernante. Otra molestia fue que el documento no abordara las actividades gubernamentales para enfrentar la pandemia de covid-19.

Antes de las reuniones con el gobierno, el informe ya había sido impreso y se habían girado las invitaciones para el evento de presentación. Pero tras la censura de Giammattei, el PNUD canceló el acto público y habría descartado el documento impreso de más de 600 páginas para modificarlo al gusto del presidente guatemalteco. Eso, obviamente, significó la pérdida de recursos económicos, por la doble impresión. Tal situación ha implicado que un documento que pretendía mostrar la realidad del país, algo fundamental para futuros estudios, traiga información “editada” para no molestar al dictadorzuelo de turno. La situación es grave para la credibilidad del PNUD y del informe de desarrollo humano. ¿Qué certeza tendremos para utilizar este documento si las autoridades de ese programa de las Naciones Unidas tiemblan ante el tirano y habrían estado dispuestas a maquillar la realidad del país a conveniencia del poder?