Imagen es percepción

Una imagen que retrata el femicidio

Brenda Sanchinelli imagen_es_percepcion@yahoo.com

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Su viral e impactante última foto —que mostraba la silueta de una joven mujer sola en la noche, parada de perfil al lado de una desolada carretera, de figura esbelta y cabello largo, brazos cruzados, bolso en el hombro, top blanco, falda larga café y zapatos Converse— se ha convertido en un emblema de los casos de femicidio en Latinoamérica.

Esta significativa imagen llamó la atención del mundo entero, porque abrió la herida de lo que está ocurriendo en países como Brasil, Colombia, Honduras, El Salvador, Venezuela, Guatemala y México. Tan solo en este último país se reportan al menos diez femicidios diarios. El caso de Debanhi Escobar Bazaldúa se ha convertido en un símbolo de la pesadilla por la que tienen que pasar no solo las víctimas, sino los familiares de los desaparecidos, para lograr justicia en México y en todos los países donde existen casos de violencia de género y problemas estructurales en el sistema judicial.

La muerte de esta joven de solo 18 años ha puesto al desnudo la corrupción e ineficiencia existentes, y ha desencadenado una gran ira hacia las autoridades, acusadas de negligencia en la investigación de los asesinatos y desapariciones de miles de mujeres cada año. Llama la atención que en un país que tiene cerca de cien mil desaparecidos en este momento, de lo cual poco se habla, el interés mediático se haya centrado en el enigmático caso de Debanhi, cuya desaparición ocurrió el sábado 9 de abril, cerca de Monterrey, la capital industrial del norte de México, y apareció 12 días después de una búsqueda implacable promovida por la audacia y tenacidad de su padre, que si no hubiera movido cielo y tierra para encontrarla, posiblemente aún estaría desaparecida. Al final, su cuerpo fue encontrado en el fondo de una cisterna adyacente a un motel, cerca de donde la dejó el chofer de un vehículo de la aplicación de Didi.

Entre el dilema de si fue o no un accidente, el caso sigue empantanado y en el trascurso de esta investigación han aparecido más dudas que respuestas. Las redes sociales también han sido saturadas de información falsa y manipulada. El interés por su historia ha ido más allá de las fronteras de México, ha llegado a Estados Unidos, Europa, América del Sur y hasta a China. Esto, debido a que este caso resume todas las fallas de la justicia en casos de desapariciones de mujeres: la indolencia de las autoridades, la complicidad, la manipulación de las pruebas, la criminalización de las familias y la impunidad de los agresores.

Un factor determinante para lograr, en este caso específico, la atención de la sociedad y las autoridades fue que, incluso antes del hallazgo del cuerpo de la joven, el padre jugó la carta mediática para denunciar los fracasos en la fase inicial de la búsqueda. Por ejemplo, los equipos de investigación pasaron varias veces cerca de la cisterna, pero solo descubrieron el cuerpo de Debanhi después de 12 días.

Es muy importante que si el Estado no es capaz de proveer a sus ciudadanas de seguridad y justicia, entonces, en lo posible, todas las mujeres deberíamos extremar las precauciones para cuidarnos a nosotras mismas. Tomando como referencia este sonado caso, nos quedan algunas lecciones que nos ayudarán a minimizar ciertos riesgos: Siempre notifique a un familiar a qué lugares se dirigirá y con qué personas se reunirá; no hable con extraños. Si es posible, active una aplicación de localización en su celular. No se exceda en las bebidas alcohólicas ni reciba tragos preparados. En lo posible no vaya sola a lugares por la noche. Nunca se suba al vehículo de un desconocido, que la recoja siempre un familiar. Si es posible, aprenda defensa personal. ¡No más femicidios!