A contraluz

Una sarta de inconsistencias de Giammattei

Haroldo Shetemul @hshetemul

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El año pasado moderé un foro con nueve candidatos presidenciales para conocer su posición en torno a los pueblos indígenas. Entre los participantes estuvo Alejandro Giammattei, quien dijo que si ganaba las elecciones se comprometería a resolver las condiciones de salud, educación y falta de oportunidades que afectan a los pueblos originarios. Así también evitar que la explotación de recursos naturales como hidrocarburos, minería y megaproyectos los afectaran. Seis meses después de haber llegado a la Presidencia lo que se observa es todo lo contrario. El mandatario hace una gira por varios departamentos para impulsar el diálogo, pero en una reunión con autoridades indígenas en San Juan Comalapa muestra su carácter irascible y despotrica contra Santos Julián Bal, autoridad ancestral, cuando este le plantea problemas que afrontan los pueblos indígenas. Giammattei le espetó que decía “una sarta de inconsistencias”, lo cual fue irrespetuoso y evidenció que no le importa la opinión de los pueblos originarios. Fue tan penoso el incidente que los medios de comunicación oficiales borraron esa parte del video.

Esa actitud prepotente generó rechazo entre los pueblos indígenas. Varias organizaciones que se articulan como Pueblos de Occidente le enviaron una carta a Giammattei ante lo que califican como “agravio, racismo, discriminación, abuso de autoridad, prepotencia, odio con que acalló a la Autoridad del Pueblo K’aqchikel de San Juan Comalapa, ofendiendo a los pueblos en general”. Señalan que algunas autoridades indígenas vieron en la iniciativa de diálogo una sana intención para enmendar errores de exclusión marcados en acuerdos gubernativos. Agregan que en algunos lugares quizá el gobernante escuchó halagos sin reclamo alguno, algo que deleitó sus oídos. Sin embargo, cuando en San Juan Comalapa le hicieron justos reclamos, agregan, “fue visible su incomodidad y no se hizo esperar su exaltación, cual si fuera un capataz y esbirro de la época colonial, con látigo en mano para acallar a la autoridad indígena que estaba en el debido uso de la palabra”.

Estas organizaciones indígenas dicen que “con esta actitud han quedado más que evidenciados los verdaderos motivos de la supuesta mesa de ‘diálogo’ y su intención de visitar nuestros territorios, así como a los intereses a quien le sirve y que con seguridad fueron los financistas de su campaña electoral”. Agregan que con el incidente en San Juan Comalapa comprobaron que el mandatario no está interesado en escuchar, mucho menos atender los problemas históricos de los pueblos originarios. Dicen que sigue aplicando y fortaleciendo el Estado racista y discriminador. Por ello los Pueblos de Occidente acordaron declarar al presidente Alejandro Giammattei “non grato en nuestros territorios”, por el agravio ocasionado a la autoridad del pueblo k’aqchikel de San Juan Comalapa. También demandaron al Ministerio Público que inicie de oficio una investigación contra Giammattei, por haber ofendido a la autoridad ancestral en su casa y territorio, por los delitos de abuso de autoridad, racismo y discriminación.

No es la primera vez que el mandatario evidencia su carácter intolerante. Esta semana se mostró molesto por requerimientos que le hizo Claudia Maselli, procuradora adjunta de los Derechos Humanos, y volvió a utilizar apodos contra el procurador Jordán Rodas. Esa actitud poco democrática también se ha mostrado con su posición política de acuerpar, tras bambalinas, el ataque certero de las bancadas oficialistas contra cuatro magistrados de la Corte de Constitucionalidad y el procurador Rodas. El diario La Hora dio a conocer una reciente reunión entre el mandatario y diputados aliados para desaforar a los magistrados y deshacerse de Rodas. Estas acciones muestran a un mandatario que solo lleva a cabo una sarta de inconsistencias.