Miramundo

Universidad Rafael Landívar llega a 60 años

Alejandro Balsells Conde @Alex_balsells

Publicado el

Al fundarse la facultad de Ciencias de la Salud en la Universidad Rafael Landívar, en 1998, el rector de aquel momento, Gabriel Medrano, señaló: “Desde su fundación en 1961 ha venido extendiendo su trabajo a diferentes disciplinas y campos académicos, con el fin último de poner al servicio de la sociedad guatemalteca los avances de la investigación científica y tecnológica y la experiencia de conocimientos que emanan de los estudios humanísticos, para hacer crecer espiritual y materialmente a los hombres y mujeres guatemaltecos, en un proceso marcado por la solidaridad, la ética y la responsabilidad social, tal y como lo dejaron asentado los fundadores de esta Universidad al expresar en su Acta de Fundación, su propósito de “dotar al país de generaciones preparadas intelectualmente de conformidad con los cánones óptimos de intelectualidad y de la cultura, dentro de orientaciones de moral cristiana, para que el progreso material de la patria sea alcanzado y superado con el progreso ético y se ajusten las conductas privadas y públicas a las normas superiores que en todo tiempo deben regir la vida humana”.

El lunes pasado, 18 de octubre, se cumplieron 60 años de fundación de la Universidad Rafael Landívar, siendo la primera universidad privada del país y a la fecha constituye una de los principales centros de educación superior del país.

Nuestra Constitución reconoce y garantiza la libertad de enseñanza y de criterio docente. Mi experiencia, primero como estudiante y luego como docente, es sin duda alguna que este principio es fundamental de la enseñanza landivariana. Es imposible dejar de recordar cómo, en la Facultad de Derecho, dos de los más grandes civilistas, Rubén Contreras y Ernesto Viteri, entraban en sus respectivas cátedras con tesis contrapuestas y luego ambos le recomendaban al alumno que buscara y adoptara la tesis que consideraban la correcta, por mencionar una vivencia. Los 60 años de Landívar no es anécdota, el reto de una Universidad en pleno siglo 21 es enorme y con todos los contratiempos y contradicciones, como cualquier obra humana, esta lucha se toma y se enfrenta para lograr profesionales comprometidos con su ciencia, pero sobre todo con su país y servicio al prójimo.

Ahora, cuando se registra una proliferación de establecimientos dedicados a la educación superior sin ningún rigor académico y sin responsabilidad social, constituye para la URL un desafío enorme sentar, junto a otras universidades, los correctivos de una crisis evidente y compleja, porque la educación constituye el más grande rotor de movilidad social, además de encarnar la fuerza al desarrollo y las dificultades lastiman de una manera grosera también a la universidad estatal. La educación universitaria debe reinventarse para un futuro democráticamente viable.

Ignacio Ellacuría SJ dejó dicho: “Si la Universidad no puede justificar en la realidad su propia pretensión, refugiarse en la buena voluntad sería grave hipocresía, tras la que se esconderían intereses bastardos. Si en realidad no hace lo que dice ser, aunque esto sea debido a presiones externas, continuar con ella estaría justificado desde una teoría del mal menor. Pero la apelación del mal menor, como fundamentación de la dedicación de una vida, sería una de las más tristes justificaciones”.

60 años se dice fácil; sin embargo, constituye un esfuerzo enorme en un país donde la libertad y la educación, para algunos, son privilegios y no derechos, de allí que la URL debe seguir con verdadera vocación en la investigación científica, la difusión de la cultura y, sobre todo, aportes de soluciones a los graves problemas nacionales y preparación de profesionales sólidos y comprometidos. Con ello seguiremos muchos siendo orgullosamente landivarianos. Larga vida a la URL.