Pluma invitada

Urgencia de tomar acciones ante los desafíos ambientales

Publicado el

Sin duda, el mundo de hoy se enfrenta a desafíos ambientales interconectados sin precedentes en áreas que incluyen el cambio climático, el agua limpia, la salud de los océanos y la biodiversidad. Se necesitan nuevos esfuerzos corporativos para aumentar la administración de los recursos naturales, implementar soluciones innovadoras y contribuir al desarrollo sostenible.

Guatemala, en particular, es un país altamente vulnerable, y por eso existe un carácter de urgencia en trabajar en mitigar el impacto ambiental que se genera a partir de la actividad económica, productiva y comercial.

Ya no es cuestionada la relevancia de atacar y actuar de una manera proactiva ante cada una de las vertientes de las problemáticas ambientales. Al contrario, cada vez más los actores competentes han promovido espacios de convergencia para identificar soluciones a adoptar e implementar.

En materia de cambio climático, por ejemplo, la problemática de talla mundial cuyas afectaciones han dejado de estar a tan largo plazo fue abordada en la recién celebrada 26ª Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la cual ha tenido una valoración positiva, al menos en perspectiva histórica, dado que las Partes adoptaron el Pacto Climático de Glasgow: una serie de tres decisiones de cobertura generales que proporcionan una narrativa política general de la COP. Por primera vez en el proceso de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), hay una referencia a la eliminación gradual de la energía del carbón y la eliminación de los subsidios a los combustibles fósiles.

Algunos de los aspectos sustantivos de las decisiones incluyen llamados a países desarrollados para duplicar su financiamiento para la adaptación desde los niveles de 2019, para 2025; y llamados a las Partes que aún no han comunicado contribuciones nuevas o actualizadas determinadas a nivel nacional (NDC), para hacerlo antes de la próxima COP. A estos avances se suman los de carácter sectorial sobre bosques, carbón y automóviles.

En términos generales se considera que lo conseguido no es un cambio radical, pero se percibe como una forma de crear instrumentos de apoyo para avanzar en el camino necesario. Pendiente se encuentra aún el objetivo a alcanzar y aún no se percibe con certeza una armonización de medidas a adoptar en cada región del planeta. Se presta un especial énfasis a los países en desarrollo, quienes presentan una gran dificultad para adoptar las acciones necesarias si no se cumplen los compromisos financieros de la comunidad internacional.

Como iniciativa de Naciones Unidas, y a través de Diez Principios universalmente reconocidos, el Pacto Global reconoce la importancia de acelerar la adopción de prácticas empresariales responsables con el planeta. Por ello, tanto mundial como localmente, la organización reúne a un gran número de empresas y organizaciones que día con día fortalecen sus esfuerzos en integrar los Principios ambientales en sus estrategias y operaciones, y así hacer frente a la realidad que nos aqueja.

Los adheridos a la Red de Guatemala trabajan en tres pilares fundamentales: La medición del impacto de sus actividades, la gestión de riesgo y la mejora continua; trabajando a manera de mantener un enfoque preventivo que favorezca el medioambiente, fomentando iniciativas que promueven una mayor responsabilidad ambiental y favoreciendo el desarrollo y la difusión de las tecnologías respetuosas con el medioambiente.

 

*Directora ejecutiva de Pacto Global Guatemala