De mis notas

USA: ¿es la prensa un partido?

Alfred Kaltschmittalfredkalt@gmail.com

Siguiendo desde hace meses todas las señales de humo de ese incendio electoral estadounidense tan agitado e intenso, lo que se pinta con toda claridad en el espacio es que, por primera vez en la historia, los medios de comunicación son un altavoz elevando la voz con la misma euforia que los partidos políticos en pugna.

Con mucha mayor intensidad —y casi apagando a todos los demás—, los tambores de resonancia demócratas no han cesado de sonar de día y de noche. No es que estén solo en contra de Trump, por Trump mismo. Subyace una fusión temática política e ideológica detrás de la cual el balance de poderes y los valores de los padres fundadores que han caracterizado a ese gran país están en juego. Hablo de la censura a la ciudadanía, a la libre expresión de las ideas, a disminuir o desaparecer las noticias inconvenientes para la causa de un candidato y desaparecer cualquier mención positiva del otro candidato con una cobertura negativa.

El tema es trascendente, como lo señaló el periodista Tucker Carlson: “Los demócratas aprovecharon el poder de las Big Tech para ganar estas elecciones. Prácticamente todas las noticias y toda la información en el mundo de habla inglesa viajan a través de una sola empresa, Google. Un gran porcentaje de nuestros debates políticos tienen lugar en Facebook y Twitter. Si utilizas la tecnología para censurar las ideas que las personas pueden expresar en línea, en última instancia, controlar cómo vota la población. Y eso es exactamente lo que hicieron. Arreglaron las elecciones frente a todos nosotros y nadie hizo nada al respecto”.

Las redes sociales, con su enorme alcance fueron cómplices de esta censura. han logrado establecer una narrativa pro demócrata y anti republicana colocando la llamada “agenda setting”, es decir censurando a decenas de millones de comentarios mediante el uso de complejos algoritmos de inteligencia artificial con su descomunal capacidad de alcanzar a grupos objetivos específicos con mensajes afines a esa agenda.

Ya lo hicieron con las elecciones presidenciales, ahora lo están haciendo en las elecciones por el senado de Georgia, las cuales son determinantes para el balance de poderes en la nueva administración. Perder el senado pintaría el peor escenario para la democracia de los estadounidenses. Las demandas del ala radical demócrata, la cual se ha caracterizado por ser de un extremismo absurdo y peligroso, están pidiendo una participación importante en el nuevo gabinete (sin ellos no hubieran ganado, dicen…) y la aprobación de una agenda que va desde el control de la tenencia de armas; la ampliación a niveles insostenibles del sistema de bienestar social “welfare”; hasta cambios en el sistema por meritocracia de los servidores públicos, cosas todas que revelan un escenario oscuro para los Estados Unidos.

El balance de poderes permite guardar no solo las libertades individuales, sino el control y el tamaño del estado. Y para muestra un botón: El movimiento de “defund the pólice”, un movimiento afín al “Black Lives Matter” y Antifa, que persigue una política de desfinanciar a la policía estadounidense, es un solo un ejemplo. En Minneapolis, Minnesota , el efecto de bajar el presupuesto de sus departamentos de policía resultaron en una aumento del 25% del índice criminal. Los criminales están contentísimos…

San Francisco, Seattle y otras ciudades con gobiernos demócratas han convertido sus calles en cloacas de vagabundos “homeless”. Defecan en las calles. Duermen en las puertas de los comercios. Zonas comerciales enteras han cerrado.

Hay mucho en juego en estas elecciones. Mucho más que los supuestos peligros del patán de Trump.

Eso no lo reportaran los medios.