Cable a tierra

Vacunación, contención y atender a los enfermos

Karin Slowing karin.slowing@gmail.com

Hace meses que urge hacer 3 cosas con la pandemia: acelerar la vacunación, imponer medidas drásticas de contención, para reducir la transmisión del virus y detener la escalada de casos, y fortalecer la capacidad de respuesta de la red de servicios de salud para atender adecuadamente a la población que está enfermando. El problema no es solo la actual escalada de casos; el virus SARS CoV-2 vino para quedarse, mientas acá se sigue actuando coyunturalmente y tarde. Mientras más nos tardemos en vacunar y mientras más se transmita el virus de persona a persona, más oportunidades tiene para mutar. Además, la probabilidad de que mute a algo más transmisible y más letal, siempre existe.

De los tres tipos de medidas, la vacunación es la que ha logrado ir avanzando, aunque a puro empujón y presión de la sociedad, y gracias a las donaciones de países amigos, como Estados Unidos. Solo con las entregas de Sputnik, con un supuesto contrato renegociado igual de opaco que el primero, no salimos adelante. ¿Qué pasó con el supuesto contrato con Astra Zeneca que anunció el presidente hace algunas semanas? ¿Cuándo viene esa vacuna? ¿En qué condiciones y a qué costo? ¿Serán tan benevolentes con ellos como con los rusos?

Por otra parte, el problema no es sólo tener la vacuna. La estrategia de vacunación necesita ser reforzada con más personal, diversificada en sus modalidades de intervención y adecuada a la enorme heterogeneidad y asimetrías en que se desenvuelve la población guatemalteca. Debe tener hermanada una adecuada estrategia de información, comunicación y diálogo de políticas y tener un enfoque basado en la comunidad, en la legitimidad local de funcionarios de salud, líderes y autoridades que las personas reconozcan como tales.

Si seguimos con el enfoque capitalino-céntrico para vacunar, no se cumplirá la meta de tener vacunada para fin de año a la población de 18 años y más. Recuerden que se necesita llegar al mínimo de 70% de la población total, solo con 18 y más, no llegamos, por la estructura demográfica del país. Cubrir a los adultos en todo el país es una meta intermedia, que debe dar paso en 2022 a cubrir hasta a los niños y niñas de 12 años y más, que es para quienes ya hay vacuna aprobada. Quienes piensen que bastará con inmunidad poblacional en la Ciudad de Guatemala y el departamento, se olvidan de que el virus no usa pasaporte ni reconoce fronteras más que las de la inmunidad vacunal. (Y si nos tardamos mucho, puede ser que ni esa).

En cuanto a las medidas de contención, se han tardado tanto para hacer algo que solamente con este tipo de medidas se podrá detener la actual escalada. La vacunación sola no alcanza ahorita. Si se va a hacer ese enorme sacrificio, debe valer la pena y hacerse bien. El Estado de Calamidad que firmó el presidente servía para muy poco; por eso ¡qué bueno que no se aprobó! Pero sí se necesita es un Estado de Calamidad que faculte las medidas de contención necesarias mientras sea necesario para detener la escalada, y que contemple, a la par, el adecuado soporte económico para la población.

Finalmente, pero no menos importante, es que se creen los mecanismos específicos para las compras y contrataciones que necesita hacer el MSPAS con urgencia, sin que esto se vuelva piñata de la corrupción. Esto implica un trabajo legislativo serio y dedicado con ONSEC, MINFIN, Ejecutivo, MSPAS y Contraloría, que debió ser hecho desde marzo del 2020, pero que ya no puede dilatarse más. No podemos seguir pensando para el instante y con retraso; el reforzamiento de la respuesta de salud pública y de la atención médica no se puede seguir manejando como que esta situación está pronta a acabar.