De mis notas

Vacunitis aguditis

Alfred Kaltschmittalfredkalt@gmail.com

La pandemia ha cambiado al mundo y el mundo ha cambiado a la pandemia. Hay vacunas, pero un grupo significativo de la población se resiste a ponérsela, aduciendo razones personales.

La libertad de vacunarse o no vacunarse debe respetarse. Sin embargo, al margen de las teorías conspirativas que son abundantes, impresionantemente elaboradas y con pinceladas de lo absurdo, también está la ciencia, sus informes, estadísticas, la academia, los epidemiólogos y la dura realidad que se vive en los hospitales de Guatemala.

No hay necesidad de demostrar las fuentes de las estadísticas e informes actuales, porque, a estas alturas, cualquier profesional de la medicina, científico o investigador epidemiológico confirma que la vacuna es efectiva para prevenir la muerte en caso de contagiarse con covid-19 y que la mayoría de las personas que contraen el covid19 mueren en una proporción mucho más alta que los vacunados. Hay que tomar en cuenta también las vulnerabilidades de personas con sistemas de inmunidad comprometidos por condiciones preexistentes. Pareciera haber desaparecido del imaginario social que entre las principales causas de mortalidad a nivel mundial, las número uno del mundo durante los últimos 20 años han sido las enfermedades cardíacas, seguidas de afecciones respiratorias, hipertensión y diabetes. OMS/2019. En el interior del país hay un porcentaje considerable de la población, especialmente entre los indígenas, que se resiste a vacunarse. Han soltado rumores que los que se vacunan mueren. Justo lo contrario de lo que acontece en los hospitales, que, según los registros, la mayoría de los decesos por covid son personas no vacunadas.

Los hospitales están colapsados. La nueva variante delta es mucho más contagiosa que la anterior. Tendremos que acostumbrarnos a un sistema de refuerzo de vacunación conforme se desarrollen nuevas variantes. Esa es la realidad y hay que aceptarla.

En los últimos meses, queridos amigos nuestros, ya vacunados, han sido contagiados. Gracias a la vacunación, sus procesos de recuperación fueron normales y no tuvieron mayores problemas de salud. Todos son mayores de 65 años. He lamentado, sin embargo, la muerte de algunos de ellos, porque no se habían vacunado. Hay de todo. Conozco también a varios que no estando vacunados pudieron recuperarse sin problemas. Pero, la pregunta es: ¿Quieres correrte ese riesgo? En la última encuesta, conducida por el New York Times, el 10 de agosto pasado, sus conclusiones son: “Que las infecciones graves por coronavirus entre las personas vacunadas han sido relativamente raras desde el inicio de la campaña de vacunación”; según muestra un análisis de este periódico, recopilado de datos en 40 estados y en Washington, DC. “Las personas vacunadas han constituido tan sólo el 0.1 por ciento, y hasta el 5 por ciento de los hospitalizados con el virus en esos estados, y tan sólo el 0.2 por ciento, y hasta el 6 por ciento de los que han muerto”. NYT/08/2021

Con un sistema hospitalario tan deficiente como el de Guatemala y el impacto tan negativo de la pandemia en la población de escasos recursos, la importancia de la vacunación es estratégica. Sin embargo, Guatemala es el cuarto país del continente americano con menor porcentaje de vacunación por cada cien personas, según la Universidad de Oxford, que lo ubica, según datos oficiales, por debajo incluso de Venezuela, por dos centésimas, con 10.18 % de su población y con al menos una dosis de vacuna anticovid-19. /SWI swissinfo.ch/03/08/2021

La pandemia se ha manejado muy mal en Guatemala. Pretenden suplir con estados de excepción impertinentes y extemporáneos el tiempo perdido, la ineptitud y la falta de transparencia en el manejo de los cuantiosos fondos asignados. Patético…