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Valor compartido, clave para la sostenibilidad empresarial

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Todas las actividades humanas generan impactos sobre las personas, estos pueden ser positivos o negativos; y las empresas no son la excepción, ya que los procesos productivos y comerciales se desarrollan en entornos en los cuales hay trabajadores, comunidades, proveedores, clientes y otras partes interesadas, por lo que estar conscientes de identificar y mitigar cualquier tipo de impacto que vulnere los derechos humanos de las personas es fundamental.

Como parte de una gestión integral, las empresas deben contar con estrategias de sostenibilidad, responsabilidad corporativa o estrategias ASG, en donde, desde el más alto nivel, se den los lineamientos para establecer planes y acciones concretas sobre el respeto de los derechos humanos, partiendo de la sensibilización y formación interna que permita el abordaje adecuado y pertinente.

Las empresas responsables deben tener claro el rol que desempeñan, así como su obligación de respetar los derechos humanos y de remediar cuando corresponda. De la misma manera, los colaboradores deben conocer y entender qué son los derechos humanos para identificar cuando estos puedan estar siendo impactados y reportarlo a través de mecanismos de reclamación para su remediación, según corresponda.

El enfoque de derechos humanos no es un proyecto empresarial, es un pilar crucial de la estrategia del negocio que debe estar integrado en los sistemas de gestión y procedimientos internos para ser abordados de forma proactiva, partiendo de los procesos de debida diligencia desde una perspectiva centrada en la afectación a la persona.

Es por ello que, para fortalecer a las empresas, deben identificarse programas de formación y capacitación constante, respaldados por referentes internacionales como los Principios Rectores de Empresas y Derechos Humanos de Naciones Unidas y la Guía de Debida Diligencia para una Conducta Empresarial Responsable de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (Ocde), que orientan a las empresas de forma práctica y sencilla sobre la manera de abordar y evitar los impactos negativos que podrían asociarse con sus actividades, incluyendo consejos y ejemplos en materia de debida diligencia. Así mismo, pertenecer a instancias como la Red Pacto Global, que ofrece acompañamiento, orientación y herramientas de aplicación para un mejor abordaje del tema, alineando las estrategias empresariales con sus diez principios universalmente aceptados.

Iniciativas empresariales voluntarias como Pacto Global dan la oportunidad para sumar esfuerzos con otros sectores, conocer sus expectativas y percepciones, actualizar y fortalecer conocimientos, lecciones aprendidas y experiencias exitosas de otras empresas en la implementación de sistemas de gestión orientados al respeto de los derechos humanos, además de contribuir de forma directa a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Cambiar el modelo de respuesta debe ser una prioridad empresarial. Es importante pasar de una gestión reactiva a la proactividad, dejando atrás el enfoque de “mitigación de impactos”, para asumir el liderazgo orientando a la generación de valor compartido, que debe iniciar fortaleciendo los procesos internos de la empresa y sus trabajadores, para luego involucrar a las cadenas de suministro, comunidades y otras relaciones comerciales que son parte de la gestión empresarial.

Desde Pacto Global instamos a que más empresas se sumen y que implementen prácticas de sostenibilidad orientadas al valor compartido, asumiendo retos y compromisos que aporten en la construcción de un mejor futuro.

 

*Miembro del Consejo Directivo de Pacto Global Guatemala