Con nombre propio

Vida, salud y vacuna

Alejandro Balsells Conde @Alex_balsells

¿Le importa a la mayoría de diputados de la alianza oficial nuestra vida y salud? La anterior no es una pregunta retórica y menos cínica, estoy convencido que la respuesta es no, y acá señalaré por qué lo pienso.

El mundo ha peleado contra una pandemia y logró, luego de meses de investigación y millones de dólares invertidos, llegar a tener vacunas contra el covid-19. Hoy existen varias opciones y también es un hecho que todos los países buscan negociar, en mejores términos, las adquisiciones. Si la vacuna se distribuyera solo con criterios mercantiles, Estados Unidos, Canadá, Europa y algunos países de Asia junto a Australia y Nueva Zelanda agotarían existencias, por ello se crearon mecanismos basados en la negociación multilateral y equidad global, que permitirán a países como el nuestro adquirir determinadas dosis, pero estos mecanismos no alcanzan para la meta.

Edwin Asturias Barnoya, exdirector de la Coprecovid, nos dejó dicho al entregar su cargo que el 2021 es para vacunar al 50% de la población así que urge una ley específica para facilitar los trámites de adquisición y asegure el plan de vacunación. Es absurdo atenernos a los complejos procesos de licitación y además nuestra ley de contrataciones no autoriza entregar anticipos para compras enormes y urgentes como la requerida.

Costa Rica, México, Argentina, Chile, El Salvador tienen asegurada su provisión, nosotros tenemos un presidente del Congreso que en vez de convocar a sesiones extraordinarias tomó un avión para irse a nadar a Cancún. Guatemala requiere de una ley urgente y específica para la adquisición de vacunas y es lógico que en la negociación, la empresa pida al igual que lo hizo con todos los otros países un acuerdo de confidencialidad. Luego se conocerá el precio y detalles, pero en enero todo apremia, además si Guatemala se niega, sobran países que aceptarán y en marzo el precio será otro.

Alejandro Giammattei es médico y conoce que la vacuna es la mejor forma de prevención, también es político y sabe que la salud pública es campo fértil para ladrones. Si algo positivo nos dejó la crisis sanitaria es haber salido de un ministro como Hugo Monroy quien había llegado al Ministerio a hacer de todo, menos a fortalecerlo. La vacuna no puede ser suministrada si no está autorizada por el Ministerio de Salud Pública por medio del Departamento de Regulación y Control de Productos Farmacéuticos y Afines, los legisladores deben intentar, por esta vez homologar las autorizaciones extranjeras y hacer viable la vacuna en un plazo corto sin largos procesos licitatorios. El tema no es fácil y debemos dejar atrás argumentos pasionales y poco reflexivos, el covid-19 está acá y continuará diezmando todos los días. Quien no quiera vacunarse, que no se vacune; pero las vacunas adquiridas por medio de mecanismos multilaterales y las que se logren de forma directa por el Estado deben garantizar el acceso al 50% de los habitantes en 2021.

Si el Congreso no tuvo reuniones extraordinarias sabiendo que la adquisición de la vacuna es contra reloj, puede ser porque ya andan los tradicionales intermediarios locales queriendo sacar tajada y seguir mamando del sistema de salud, más muertes por covid-19 poco les importa. La urgencia no es para pasmarse, proteger al personal de salud de primera línea y a los más vulnerables es el primer paso crítico. No dudemos que luego, los mismos gobernantes y legisladores que hoy demuestran letargo y desidia en hacer lo debido, serán los primeros en extender el brazo cuando las primeras dosis vengan.

Estas son líneas tristes, porque es triste darse cuenta de que nuestra vida y salud a la mayoría oficialista en el Congreso le importa un rábano.