Registro akásico

¡Viva la religión y mueran los gachupines!

Antonio Mosquera Aguilar http://registroakasico.wordpress.com

El rey, representante del Estado español, debe pedir perdón por lo ocurrido hace 500 años, dice Andrés Manuel López Obrador, (Amlo). Hasta ahora, el presidente mexicano se veía como un político un poco ingenuo en lo filosófico ideológico y muy sagaz en el gambeteo político. Pero con dicha solicitud, dirigida también al Papa, aparece un tanto tenebroso.

Solicitar la expresión de disculpas por agravios acontecidos en el pasado es claramente estrafalario. No se imagina a los vieneses reclamar a Recep Tayyip Erdogán, presidente turco, una disculpa por el sitio de 1529, seguido del nuevo asedio en 1683.

Podríamos recibir reproches por venerar al Cristo Negro en el oriente del país. Como se sabe, se trata de una talla que rememora a una similar, portada por la armada española en la batalla de Lepanto, en 1571. Hay similares imágenes desde Tila, Chiapas, hasta Lima, Perú. Igualmente, recibir una protesta del Reino de Marruecos para cambiar el nombre de Matamoros a Amamoros. Prohibir el baile de moros y cristianos, etc.

No es relevante el pedido a la Iglesia católica. El mismo Papa, acostumbrado a rezar el Yo pecador, en la misa diaria, no tuvo empacho en recordar que pidió perdón en Bolivia. Los católicos jamás deben creerse perfectos. La contrición es esencial en esta religión. En nombre de Dios, se comenten crímenes horribles, dijo.

¿Es Amlo un extraviado, poco informado? Como dice el Nobel, Mario Vargas Llosa. ¿Odia a España? No. El mismo Amlo se reivindica descendiente de abuelo español, nacido en 1863 en Cantabria y llegado a México de 14 años.

¿Qué hay atrás de esto? Hace una década, en España se reactivó la denuncia falaz de la leyenda negra. Un tema de discusión historiográfica, en la década de 1950. Se trata de una interpretación del pasado, levantada por la Europa protestante para condena de la invasión española del nuevo continente. Tanta pasión se ha levantado, que se ha llegado al colmo, de calificar a la independencia hispanoamericana como una conspiración masónica, orquestada por agentes del imperio británico. Pedir que España se arrodille por la conquista de las Indias, equivale a echar gasolina en esa fogata.

Esta discusión histórica está acompañada por el renacimiento de reivindicaciones derechistas y nacionalistas extremas. Reclamar Gibraltar, reivindicar la caza, la tauromaquia, sostener el antifeminismo y expresarse contra los practicantes del islam, ha concitado a buena parte de la población. Algunos partidarios del Partido Popular y de Ciudadanos participaban de estas posiciones. No obstante, para tomar cabal cuenta de ese programa derechista, en el 2013 se organizó Vox, expresión de la corriente nacionalista, nativista y conservadora. Al inicio tuvo resultados electorales marginales. En el 2017 participó en la reunión de Coblenza, junto con el Frente Nacional de Marine Le Pen, la Alianza por Alemania de Frauke Petry, y el Partido por la Libertad de Geert Wilders, entre otros. En el 2018, con el 11% de los votos obtuvo 12 escaños en el Parlamento de Andalucía.

El próximo 26 de mayo se celebran las elecciones al Parlamento Europeo; por ello, es claro que Amlo busca desencadenar una reacción de votantes españoles, para favorecer a los ultranacionalistas. La queja sucede porque el Banco Bilbao, Vizcaya Argentaria dueño de Bancomer, uno de los bancos más grandes de México, no colabora con la reactivación económica. Es más, ayuda a la fuga de capitales después de su ascenso presidencial. Por lo tanto, empieza con reclamos por lo acontecido hace 500 años, mientras se esconden las demandas del presente.