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Ya no más a un mundo plástico

Brenda Sanchinelli imagen_es_percepcion@yahoo.com

El pasado junio fue catalogado como el mes más caliente de la época moderna, bajo el efecto del calentamiento climático. Es necesario crear una consciencia colectiva del peligro y los daños irreparables, debido al calentamiento global que avanza rápidamente y además incrementa el riesgo de catástrofes naturales.

Todos los científicos coinciden que desde el 2014 la principal causa del calentamiento global reside en la actividad humana. Las razones son el aumento de los gases de efecto invernadero, la quema de combustibles fósiles, deforestación de selvas y bosques, excesivo uso de fertilizantes y la alta producción de residuos.

Todo esto se atribuye a la economía lineal, que es el modelo actual que siguen la mayoría de los países: producir, usar y desechar. Obviamente todo esto causa un gran impacto negativo al cambio climático. Mientras que los países que ya se han comprometido a frenar el calentamiento global han optado por usar un modelo de economía circular, que implica producir, usar, desechar, recoger, reciclar y volver a utilizar.

Esta situación es cada vez peor, la temperatura elevada del planeta está destruyendo hábitats enteros. Si no se toman de inmediato las medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero la Tierra se calentará, a tal punto, que las consecuencias serían aterradoras.

En Guatemala existe muy poca consciencia del correcto manejo de los desechos sólidos. Las personas consumen productos y nunca piensan hacia dónde van esos residuos. Al basurero de la zona 3 se estima que llagan a diario aproximadamente siete millones de libras de basura y menos del 5% se logra recuperar para reciclaje. Si nuestro país tuviera un correcto manejo de desechos sólidos se podría reciclar hasta el 84% de los residuos producidos —metal, plástico, orgánico, cartón, papel, vidrio—. Recordemos que el papel aluminio y el duroport no son reciclables.

Pero nuestra realidad es otra, los desechos que no son reciclados van a dar a rellenos sanitarios o basureros municipales, la acumulación de esta basura genera gas metano, que es 21 veces peor que el CO2. Los líquidos que se generan son lixiviados que van directamente al suelo y contaminan la tierra, posteriormente van a dar a ríos, lagos y mares.

Existen soluciones para los desechos orgánicos: Tratamientos biológicos como el compostaje o digestión anaeróbica, esto sirve para fertilizar la tierra lo cual mejora la calidad del suelo y produce siembras de alta calidad.

Por supuesto que hay empresas conscientes que quieren ser parte de este movimiento para salvar nuestro planeta. Adidas, por ejemplo, ha comenzado a fabricar tenis de plástico que estaba en el mar. Walmart trata de eliminar las bolsas de plástico cambiándolas por reusables. La Universidad Rafael Landívar tiene una planta de compostaje en la cual se recolectan todos los desechos orgánicos y fabrican abono para fertilizar sus siembras. Apple “quiere dejar su huella en el mundo, pero no en el planeta”. Las estructuras de algunas computadoras son fabricadas con aluminio 100% reciclado y los nuevos iPhone tienen partes hechas con plástico 100% reciclado.

Al final los seres humanos contribuimos directamente a la extinción de miles de especies y a la reducción de la biodiversidad del planeta Tierra. El cambio empieza por usted mismo, empiece hoy separando sus desechos sólidos en casa. No solo ayuda al planeta, sino a la salud y economía de los recolectores de basura.