Contraste humano

Todavía impacta aquella triste e ingrata muerte de cuatro humildes criaturas: Jeremi, de 3 años; Bárbara, 3; Estephany, 3, y Jeremías, 7, registrada en un basurero de este capital, por buscar comida entre deshechos para saciar su hambre. Los hermanitos Josué, 3, y Jeferson, 6, carbonizados al incendiarse su humilde vivienda en la zona 18.

Las gemelitas Gladys y Claudia, de tan solo 7 días de haber venido al mundo, y cuatro recién nacidos más ultimados por desnaturalizadas madres en Zacapa, Alta Verapaz, San Marcos, Sololá y esta capital. Bedelin, 14, vapuleada y quemada en Nueva Santa Rosa. María, 4, Jeferson, 3,  y Juan, 8, ultimados con escopeta la primera y a golpes los otros por degenerados padres ebrios, en Huehuetenango. Wendy, 12; José, 6; Britany, 2,  y Mario, 13, víctimas de balas perdidas en Chimaltenango y Zacapa. Un muerto, 4, y siete más  heridos en mitin político en Sololá. Julio, 17, asesinado a balazos en Coatepeque y Dulcecita, 10, muerta impunemente por un energúmeno en su escuelita en esta capital.

Más de 500 trágicos hechos sucedidos el año anterior. Tres de 5, 8 y 11 años quedan huérfanos por suicidio de sus padres en esta Ciudad. Una niña, 11, capturada portando dos armas de fuego, en Mazatenango. 800 menores procesados por actos delictivos. Rescate en México de una niña guatemalteca arrebatada aquí violentamente de los brazos de su madre cuando tenía escasos cuatro meses y vendida por Q60 mil  a una cubana.

Captura de mil 395 niños migrantes en frontera de Estados Unidos. Víctimas de la pobreza en buena mayoría, crimen común y organizado, pandillas, sicariato, acoso, violencia de padres, familiares y particulares; abandono, desnutrición, horfandad, sida, invalidez por pilotos irresponsables, enfermedades diversas. Cerca de dos  millones posiblemente sin educación. Ahora, otro extremo muy delicado que merece urgente atención, el severo daño causado por la radiación tecnológica.

Autoridades, entidades benéficas y personas altruistas alivian en parte su triste realidad, ante tan preocupante panorama. Insistimos, urgen acciones drástica, inmediatas y segura para proteger a niños, adolescentes y jóvenes, futuro de la patria, quienes merecen alcanzar un mejor horizonte de vida, de desarrollo. Su porvenir está en manos de los adultos. Seamos humanos, responsables, conscientes, justos.

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