a contraluz

Cuando la bilis se derrama

Haroldo Shetemul @hshetemul

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Jimmy Morales

PARA CONTRARRESTAR LA IRA, la rabia o la cólera, no hay nada como un té de verbena. Sí, esa plantita que crece en forma silvestre en los campos. Los homeópatas dicen que esta hierba es una maravilla contra la tensión nerviosa, es antioxidante y hasta es buena en las contracciones del parto. Bueno, en el caso de un jefe de Estado quizá esto último no sea precisamente lo que corresponda. Los psicólogos nos dicen que algunas personas utilizan la ira como forma de defensa cuando no pueden administrar los conflictos que las embargan. Ese tipo de ataques de encono se asocian a depresión, trastornos de ansiedad y deterioran la calidad de vida de quien la padece, qué pena. Estudios médicos señalan que cuando hay ataques de enojo, la bilis, esa sustancia verde y amarga, se dispersa por todo el organismo a través de la sangre. La presión sanguínea se eleva y cuando son reiterativos esos accesos de hostilidad se asocian a un mayor riesgo de padecer enfermedades cardíacas.

EL TÉ DE VALERIANA es muy bueno para tratar los nervios y también sirve para los dolores menstruales. Es importante saber cómo se puede relajar alguien que tiene frecuentes ataques de enojo y que dista mucho de aquel actor que hacía reír, ¿cómo se llamaba?, ¿Jimmy Morales?, sí el que salía en la tele y que nos recetaba sus moralejas con un semblante querendón. El pasado lunes volvió el rostro hostil. Luego de elogiar el advenimiento de la paz en Colombia, se notó que en su alma no había precisamente paz, ni tranquilidad. Como si estuviera representando la obra de Stevenson, el presidente dejó de lado el rostro bonachón y se transformó en Míster Hyde lanzando sapos y culebras. En su exabrupto se refirió al vespertino La Hora, al que acusó de mentir sobre la asistencia financiera del Gobierno a una fundación que donó medicinas vencidas. Tal donación irregular fue confirmada por el exministro de Salud Alfonso Cabrera a principios de año. Bueno, para el olvido presidencial es bueno el ginseng, al que hasta se le atribuyen propiedades afrodisiacas.

CON EL ROSTRO DESCOMPUESTO y alzando la voz, salió un nuevo personaje: el otro yo del Doctor Merengue, algo como un trastorno disociativo de la identidad. Desde lo más hondo de su alma se escapó el resentimiento contenido contra esa prensa malvada que lo critica por todo, pese a que él es un dechado de virtudes. Los psicólogos dicen que las personas acostumbradas a imponer su visión de las cosas se mosquean cuando alguien las contradice. Intolerancia también le llaman. Y entonces, como Moisés cuando dio a conocer las tablas de la ley divina, el mandatario anunció a grito pelado que se acabó la fafa, se acabó la publicidad para los medios, que por esa situación ahora los medios lo atacan a mansalva. Hasta sus propios achichincles se avergonzaron con esa extraña disquisición entre pauta publicitaria y fafa, pero quizá así funciona en el canal donde actuaba como Neto.

EN RELACION CON EL CLAVO de su hijo y su hermano por la factura chafa de desayunos que resultaron ser canastas navideñas, dijo que va a hablar con quien deba hablar, o sea no con la prensa. Ahora se había transfigurado en otro personaje no muy grato: Álvaro Arzú, sí, ese que dice que a la prensa se le paga o se le pega. Es una pena que el presidente Morales esté con los nervios de punta en tan solo seis meses y despotrique a diestra y siniestra. Por eso es importante que sepa que, si los anteriores tés no le hacen efecto, puede probar con las infusiones de tilo para calmar los nervios, la ansiedad, el estrés y ayudar a combatir el insomnio para sobrellevar la pesada carga de ser presidente. Quizá así también tenga más energía para bailar punta, porque como se vio, eso sí puede hacerlo muy bien. Tampoco debe olvidar la máxima de Diderot: “La cólera perjudica el sosiego de la vida y la salud del cuerpo, ofusca el juicio y ciega la razón”.

@hshetemul