A contraluz

El Pacto de Corruptos queda expuesto ante el mundo

Haroldo Shetemul @hshetemul

Los sueños de poder absoluto hacen ver una realidad distorsionada. Eso se percibe cuando el presidente Jimmy Morales habla de que ha hecho grandes avances en Guatemala, que tenemos el tercer mejor aeropuerto de América Latina, que la gente le dice que nunca había visto tan bien las carreteras o creer que puede cerrar al país con sus leyes y políticas, porque lo que viene del exterior son influencias colonialistas. Es la idealización de su autocracia, a la que contribuye el presidente del Congreso, Álvaro Arzú Escobar, quien asegura que se deben redefinir los términos de la relación con las Naciones Unidas (¿?). Son sueños húmedos de una élite que piensa que logró una impresionante victoria al sacar a la Cicig. No comprende que eso la expuso en toda su podredumbre ante los ojos del mundo.

El Pacto de Corruptos, integrado por el presidente Morales y una estructura de empresarios, políticos y militares que quieren un país sumido en la impunidad, creen que pueden engañar a todos. Han pasado sobre la Cicig, han desarticulado los mandos de la Policía Nacional Civil, obstaculizado la labor del Ministerio Público y tratan de incidir en el Tribunal Supremo Electoral. Además, han comprado a magistrados de la Corte Suprema de Justicia en su desesperación por eliminar el antejuicio de tres magistrados de la Corte de Constitucionalidad (CC), a los que ven como obstáculo. Estos hechos han sido pasos en falso. Algunas personas pueden estar en contra de la Cicig, pero no del rompimiento del ordenamiento institucional, mucho menos llegar a las últimas consecuencias para tener una CC doblegada.

¿Cuándo se había visto que más de siete mil agentes (17.5% de la fuerza policial) fueran desplegados alrededor del Congreso para proteger al presidente durante la presentación de su tercer informe de gobierno? ¿Tan grande era su miedo de que el pueblo lo fuera a linchar? ¿Fue una demostración de su poderío? Como quiera que sea, el mandatario se mostró vulnerable y solo así se sentía cómodo de estar en el pleno del Pacto de Corruptos. Todas las acciones que esta rosca ha llevado a cabo también han generado descontento en el sector empresarial. La cúpula del Cacif no ha dudado en dar el espaldarazo para que el presidente Morales “arregle” el país a su manera, pero no todos los empresarios piensan igual. Se sabe que hay muchos empresarios que rechazan verse manchados por estas acciones y rechazan lo que la cúpula del Cacif ha hecho. Para ellos, la dirigencia del Cacif no los representa.

A nivel internacional también se ha ampliado el rechazo contra el golpe a la institucionalidad que ha dado el presidente Morales y las estructuras mafiosas que lo acuerpan. No lo ven como el salvador de la soberanía de Guatemala, al contrario, lo ven como lo que es: un peón al servicio de redes de delincuentes de cuello blanco que se dedican a manipular la integración de cortes, defraudación aduanera y saqueo de recursos del Estado, entre otros hechos delictivos. Para su desgracia, mientras la imagen de Jimmy Morales se arrastra en el fango, la Cicig gana prestigio internacional y son cada vez más las voces que piden su continuación. Por algo el presidente rechazó con tanta vehemencia, en su informe de gobierno, lo que llamó “la nueva propuesta de orden internacional”. Más claro no lo pudo haber dicho Iván Velásquez: “En realidad el problema no es mi permanencia ni la de la Cicig. El problema es que requieren garantizarse impunidad a como dé lugar y para ello requieren recuperar el control absoluto de la Fiscalía y del organismo judicial. Si el Gobierno garantiza que la Cicig pueda continuar cumpliendo cabalmente su mandato, yo no tengo problema en renunciar”, expresó el comisionado. Ya sabemos cuál será la respuesta del Pacto de Corruptos.