La era del fauno

El único logro del gobierno en una sociedad dócil

Juan Carlos Lemus @juanlemus9

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Juan Carlos Lemus

El abuso de poder entra gracias a la docilidad de los dominados. La oposición no manifiesta es nula. La docilidad está emparentada con la desinformación.  En otras palabras, el poder encuentra en la ignorancia y la desinformación el manto para echar raíces. Es por eso que el crimen organizado desde el gobierno y sus servidores satelitales trabajan arduamente en la desinformación. A cada inconformidad se le ha aplicado un contrapeso. Si alguien dice derechos humanos, el crimen de gobierno se ha encargado de asociarlo con defensa de pandillas.

El sistema consigue asegurar esa docilidad del individuo haciéndole sentir que es parte del progreso. La persona no es, entonces, esclava sino generadora de su bienestar. No es trabajadora, es colaboradora; no es pobre, es admirable; no trata de sobrevivir con una tienda, es emprendedora; no es migrante, es remesa con cuenta bancaria.

A la sociedad se le ha provisto de árbol navideño, cuetes, ofertas ¿qué más quiere? Aun si sus aparentes elecciones para alcanzar el bienestar anulan su libertad, la persona cree que es parte del desarrollo. Las necesidades creadas por el sistema son claras: 1) ascender socialmente es trabajar duro para inscribir a los hijos en colegios; 2) sentir que su sacrificio es justo; 3) aliviar ese sufrimiento con ofertas de útiles escolares; 4) mantener libertades engañosas tales como pertenecer al comité de padres de familia o a la junta que podrá decidir sobre la celebración de algunas efemérides; y 5) la posibilidad de quejarse entre padres de familia de que todo está caro.

Las necesidades creadas al ciudadano en general son las mismas o parecidas: 1) debe sentirse feliz porque tiene trabajo; 2) debe dar gracias a Dios por conservarlo; 3) no importa si gasta su dinero en taxis, taxis colectivos o mototaxis, debe agradecer que tiene dinero para pagar el sustento; 4) debe arriesgar su vida en el transporte público para mantener su trabajo, o endeudarse con una moto en la que viajará con toda la familia; 5) si paga seguro social ?es decir, si no se lo roba la empresa? no podrá utilizarlo porque le dejarán cita para cuando muera, por lo tanto, deberá acudir a médicos particulares y pagarse la medicina.

También, si tiene trabajo: 1) debe aceptar jornadas largas; 2) asegurarse de dar la milla extra para optar a ascensos; 3) aliviar el dolor con paseos por centros comerciales; 4) tendrá otras libertades engañosas como votar para las elecciones, así como la posibilidad “democrática” de llamar a los programas de radio para expresar su opinión en contra del gobierno; 5) creerá que debe soportar la corrupción de sus gobernantes porque él los eligió; 6) en marcha el plan de su desventura y de su familia, otros colocarán en su cotidianidad discusiones tales como que no han dejado trabajar al presidente; que la paz empieza con el ejemplo; el respeto a las autoridades y al debido proceso; 7) deberá sentir rechazo ?como si fuera prohibido? al comunismo, la izquierda, el socialismo, y se pretenderá anular la vigencia de estos y se negará a sus actores al tiempo que se le inculcarán valores religiosos, la pena de muerte como solución a los conflictos y falsas ideas de equidad.

Es decir, toda la razón es atacada y premiada con placebos. Uno de los objetivos del sistema y, particularmente, el único logro que ha alcanzado el “gobierno” de Morales es haber vuelto a la sociedad tolerante al daño; la ha vuelto capaz de soportar el sufrimiento y encima agradecerlo: hacer que la persona compre las armas con las que se dispara. Insisto: la oposición no manifiesta es nula.

@juanlemus9