Tiempo y destino

Evocación del coro de las Escuelas Normales

Luis Morales Chúa

Eran cien voces, veinticinco por cada uno de los centros educativos participantes, Instituto Central de Señoritas (Belén), Instituto Normal Centro América (Inca), Instituto Central de Varones, y la Escuela Normal Central para Varones.

El director y fundador fue Antonio Vidal; yo era el subdirector. Ambos habíamos estudiado en el Conservatorio Nacional de Música, cuando ese centro educativo era dirigido por el ilustre violonchelista alemán Heinrich Joachim y el ambiente estaba alumbrado por profesores, estudiantes, y músicos profesionales brillantes como Georgette Contoux de Castillo, Ricardo Castillo, Alfredo Pinillos, Andrés Archila, José Luis Avelar, Manolo Herrarte, Carlos Ciudad Real, José Arévalo Guerra, Salvador Ley, Enrique Solares, Eduardo Ortiz Lara, Alfonso y Manuel Alvarado, Enrique Raudales, José Santos Paniagua, Salvador Orantes, Milton Cabnal, Luis Alberto Quezada, Fernando Penagos, y otros cuyos nombres escapan en estos momentos a mi memoria. Posteriormente la vida nos volvió a reunir, esta vez en la Escuela Normal, yo como alumno y Vidal como profesor de música. Suya fue la idea de formar el coro y lo consiguió con gran esfuerzo docente aunado a un entusiasmo ejemplar, y contó con el apoyo del Ministerio de Educación. A partir del primer día ensayamos una vez por semana.

Por aquellos tiempos los ministros de educación eran cultos: Jorge Luis Arreola, Raúl Osegueda, Manuel Galich, y Guatemala tenía un presidente que era filósofo, pedagogo, político, excelente orador, que hermoseó la bibliografía nacional con 17 libros, escritos por él, sin ayuda de nadie.

Una de las presentaciones más exitosas del Coro fue, por solicitud oficial, cantar los himnos de 14 países que enviaron delegaciones a los VI Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en el Estadio de la Revolución, a finales de febrero y principios de marzo de 1950. Compitieron 1,390 deportistas y Guatemala ocupó el quinto lugar en medallas de oro, después de México, Cuba, Puerto Rico y Jamaica. Y, la selección guatemalteca de fútbol ganó la medalla de plata.

Seis meses después, el Coro con un prestigio ya bien ganado, fue invitado por el Gobierno a participar en las celebraciones del 129 aniversario de la independencia patria. Ofreció un concierto en el Parque Central y, para no alargar esta historia, cuento que, con motivo de la visita del presidente de la República, Juan José Arévalo, a Chiquimula, el coro viajó a la Perla de Oriente y ofreció otro concierto. Pronunció el discurso de bienvenida al mandatario y su comitiva un jovencito que ya entonces destacaba como poeta y orador, llamado Aquiles Pinto Flores. Años más tarde sería maestro, periodista, diplomático, y estuvo a punto de morir en manos del M-19 de Colombia.

Pues ese coro, en una nueva versión generacional, cantará en la celebración del Día del Maestro, el viernes, 22 de este mes, en la Biblioteca Nacional (5a. avenida y 7-26 de la zona 1) a partir de las cuatro de la tarde, ocasión en la que también se rendirá homenaje a José Martí, apóstol de la libertad, en conmemoración del 140 aniversario de su muerte.

Fraternidad Normalista hace una cordial invitación a exalumnas del Inca y Belén; a exalumnos del Instituto y de la Escuela Normal que participaron en el coro, y a sus familiares para que asistan a las celebraciones mencionadas. La admisión es gratuita. Habrá música, declamaciones, un conversatorio en torno a la personalidad y la obra de Martí y, por supuesto, se hablará de su estancia en Guatemala, y de una hermosa joven que se murió de amor.