PLUMA INVITADA

Identifiquémonos con el Periodista

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Pedro Pablo Solares*
Pedro Pablo Solares*

Desde que Prensa Libre me abrió el espacio para escribir sobre temas relacionados con las migraciones guatemaltecas, he tenido la oportunidad de identificarme más con la labor del periodismo nacional.

Consciente de la responsabilidad que implica escribir una idea en tan amplio escenario, he iniciado un aporte que me considero obligado a entregar al futuro que heredaré a mis hijos, en este único trozo de tierra que podemos llamar patria.

He decidido compartir mi opinión, procurando asociarla a la historia de algún paisano que haya conocido por el mundo, procurando resaltar el valor de nuestros altos emprendedores, quienes lo han apostado y sacrificado todo, por un próspero futuro.

Sin embargo, en esta iniciativa he observado una actitud negativa generalizada de los funcionarios, ante la cual los periodistas se enfrentan día a día. Las propuestas no siempre son vistas como tales y el funcionario a cargo de la función examinada, pronto y siempre asume una actitud defensiva.

Queda latente que, en general, los guatemaltecos no sabemos discutir —respetándonos—, disentir —respetándonos— ni criticar —respetándonos—. Frecuentemente nos cuesta aceptar recomendaciones, no importa de quién vengan, y muchas veces las consideramos un ataque personal.

Creo que todos los guatemaltecos fuimos víctimas el martes pasado cuando tres hombres de familia, trabajadores guatemaltecos y apasionados periodistas, fueron acribillados en Mazatenango. Sus historias de vida lastiman el corazón.

Quien pueda identificarse con la ilusión del momento de recibir la noticia de un nuevo embarazo debe solidarizarse de manera personal con la familia de Danilo López. A este periodista, padre de una niña de 5 años, lo esperaban justo en ese momento en un restaurante las dos mujeres de su vida para sorprenderlo con esa bella noticia. Su mujer, recién embarazada, en lugar de recibir la visita de su galán recibió una noticia que destruyó su vida. La fotografía publicada por Prensa Libre al día siguiente, de las familias llorando alrededor de los cuerpos, es una imagen repetida que demasiados guatemaltecos han tenido que sufrir. La camiseta del Barcelona que lleva puesta un niño en esa foto es clara muestra de que al iniciar el día no tenían idea de que papá ya no regresaría. ¡Ah, violencia destructiva la que nos drena día a día!

La labor del periodismo es sin duda sacrificada. Cotidianamente leemos notas sin fijarnos en el nombre del periodista que las escribió. Hoy, ya revelados escritos personales de Danilo, vemos a un hombre con esa vocación tan necesaria para enderezar el sendero del país, para conocer las tretas de los funcionarios y soportar sus embates, amenazas y atentados. Nosotros sabemos quiénes son y qué hacen los funcionarios corruptos, porque un periodista se expuso algún día para compartir la información oculta.

En Guatemala hemos adoptado en el pasado vehementemente causas internacionales de la libertad de expresión. Pero este es el momento de recordar que estos eran nuestros periodistas. ¡Estos defendían las causas nuestras! Estos eran los únicos salvaguardas que nos quedan de nuestro erario. Sacrificaron sus vidas por compartirnos información a quienes todos los días abrimos un medio de comunicación.

El país que demandamos se forma con acciones coherentes. Al inicio del proceso electoral, es momento de respaldar a nuestro gremio periodístico nacional y reconocer que en ese parque mazateco perdimos a dos verdaderos mártires guatemaltecos del privilegio que tenemos de conocer, de pensar y de expresarnos.

*abogado especializado en temas de migración.

ppsolares@gmail.com