Las derechas, peor

A los dirigentes de estos partidos, Mujica los reconoce como los que hacen política a cambio de dinero. Estos no son profesionales de la política, sino corruptos, genocidas, mentirosos, vendepatrias, antinacionalistas, racistas, aprovechados. Son quienes han promovido la venta del país al mejor postor, aprobando leyes para fortalecer el neoliberalismo. También son caudillistas y patriarcales.

Estos partidos se adueñaron del parlamento desde la Independencia, cuando se repartieron las provincias y nombraron diputados a dedo, convirtiéndose en su práctica tradicional.

Hoy, estos partidos van de comunidad en comunidad buscando a dirigentes sociales, principalmente presidentes de Cocodes que se han acostumbrado a que sean cooptados. Los engañan, diciéndoles que solo llegando a la Municipalidad o llevando a un diputado al Congreso podrán frenar la venta de los territorios indígenas.

Se apoderaron de las demandas de los pueblos, para atraer votantes. Ahora están hablando de refundación; como el Movimiento a la Refundación dirigido por el expresidente Serrano Elías. También hablan de territorios, de desarrollo rural, de pueblos indígenas; todo enmarcado desde la participación ciudadana, porque no les conviene hablar de autonomía y libre determinación, así como no les interesa hablar de autogobierno.

Estos partidos también son apoyados por las ONG de derecha y fundaciones que se dedican a desprestigiar a la dirigencia del movimiento social e incluso desarrollan un sistema de criminalización contra líderes comunitarios que se resisten al modelo de desarrollo extractivista. Son el instrumento de las cámaras empresariales, para legislar a favor de su ambición económica, por eso, los presupuestos y los impuestos los aprueban favoreciendo a los grupos de poder.

Los partidos de derecha siempre han gobernado al país y lo han convertido en una piñata, repartiéndose todo lo que hay, dejando un saldo de muerte y de violencia, de pobreza y extrema pobreza.

A la derecha tampoco le interesan las demandas de los pueblos. Al contrario, las utilizan para preservarse en el poder. Muchos se preguntan si estos han sido el verdugo del pueblo, por qué siempre votan por ellos. Ante la desesperación los pueblos votan por el menos peor, sin comprender que la derecha guatemalteca ha sido lo peor que nos ha podido pasar.

Los pueblos que resisten ante el modelo de desarrollo saben que el único camino para defender los territorios es la autonomía y la libre determinación y no los actuales partidos de izquierda o de derecha.