Escenario de vida

Lo que sucede en el Ártico no se queda en el Ártico

Vida Amor de Paz vidanicol@gmail.com

A diferencia del famoso eslogan “lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas”, “lo que sucede en el Ártico no se queda en el Ártico.” Si mis lectores creen que el constante y creciente descongelamiento del Polo Norte y Groenlandia no nos traerá consecuencias, están soñando.

Michael Bevis, profesor de Geodinámica en la Universidad Estatal de Ohio, recién terminó su investigación y encontró que el cambio climático está causando que las enormes capas de hielo de Groenlandia ahora se derriten dos veces más rápido de lo que se pensaba. Bevis piensa que podemos haber rebasado el “punto de no retorno” y que lo único que nos queda es adaptarnos y mitigar el calentamiento global. Lo peor es que ya hay grandes cantidades de masa de hielo que se están yendo en forma de ríos hacia el mar.

Quizás equivoqué mi carrera periodística y debí ser política, porque por más que he luchado por alertar por décadas sobre el calentamiento global, no he logrado incidir como quisiera. Los políticos que se cruzaron de brazos recibirán un fuerte escarmiento un día cuando sus hijos les digan “papá, por qué no actuaste a tiempo, pues has contribuido a un desastre planetario”.

Cuando viajé al centro del Polo Norte en un velero hace una década, lo hice con la intención de comunicar la realidad del cambio climático y lo que se nos venía encima. Fue una aventura extrema, y así le puse de nombre a mi libro que hoy en día mis lectores pueden encontrar en Amazon, o en librerías del país. En dicha expedición aprendí que los glaciares contienen el 70% de todo el agua dulce del planeta y al deshielarse, se queda un océano abierto que absorbe la mayoría de luz y calienta más la tierra, aportando 80% más de calor.

El hielo de Groenlandia, que contiene casi el 10% de la capa glaciar de la Tierra, está perdiendo más de cien billones de toneladas de hielo por año. Se ha derretido históricamente en ciclos, debido a fenómenos meteorológicos naturales, pero el aumento de las temperaturas de nuestra generación ha exacerbado este ciclo y el derretimiento masivo de ahora es porque la atmósfera, en su línea de base, está mucho más cálida.

La elevación del mar podría subir entre 1 y 6 metros afectando al continente Americano. Al suceder esto, Latinoamérica y el Caribe quedarán parcialmente inundados, especialmente Cuba, República Dominicana y otras islas. En México peligrarán Chiapas, Yucatán, Quintana Roo, Tamaulipas, Veracruz, Tabasco y Campeche. En Guatemala peligra Izabal, Petén y sus costas del Pacífico. En El Salvador peligra Usulután y en Honduras, el Golfo de Fonseca. El 50% de Belice podría quedar bajo agua. Nicaragua quedará inundada al 30% por lado del Atlántico y del Pacífico. En Costa Rica peligran Guanacaste, Alajuela y Heredia, y en Panamá, el Parque Nacional Darién, San Blas, Colón, Los Santos y Herrera. Le siguen Colombia, Venezuela, Guyana Francesa, Suriname, Perú, Bolivia, Ecuador, Argentina, Brasil y Uruguay. Entonces me pregunto, ¿por qué no estamos haciendo más presión en las potencias mundiales para que ayuden a parar este desastre?

Políticos con ambición continúan fomentando negocios de carbón en vez de la energía renovable y hacen caso omiso de las advertencias de los científicos al dejar de lado el Pacto de París, que es el único pacto en el cual había esperanza de detener este desastre. Entonces, ¿no debiéramos hacer presión a nivel continental por las redes sociales? Escríbanme si creen que podríamos hacer una campaña de esta índole, y sugieran cómo lograrlo.