urbanismo y sociedad

Los maestros que cambiaron todo

Alfonso Yurrita Cuesta alfonsoyurritacuesta@gmail.com

Estamos lamentando el deceso del arquitecto Carlos Haussler, colegiado número 8, un eterno seguidor de todo lo que hacíamos. Fue uno de los principales maestros que cambiaron la arquitectura en Guatemala y formador de una juventud que andaba buscando cómo desarrollar sus ideales en arquitectura. Corrían los años 50, cuando como 25 estudiantes estudiábamos en el Departamento de Arquitectura, en la Facultad de Ingeniería, en donde debíamos pasar por toda la parafernalia de Ingeniería, lo cual no iba de acuerdo con nuestros objetivos de vida. En eso nos llegó la información de que se había formado la Facultad de Arquitectura y que ubicaría en las mismas instalaciones de lo que era la Facultad de Ingeniería.

Sobre esto el arquitecto Jorge Montes Córdova nos cuenta la otra historia, esa que no nos imaginábamos y dice a continuación: “Nos habla entonces el maestro Villagrán, de la Pluralidad Direccional, que impregna de modalidad, muy propia, la forma arquitectónica. Hace notar que en cada tiempo uno es el talento creativo del arquitecto y otro la arquitectura que en conjunto producen los arquitectos; el primero es un don propio del individuo, la segunda es el fruto de la materia que la colectividad y el tiempo histórico ponen en sus manos. Me refiero a la creación de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de San Carlos de Guatemala, de la cual, conjuntamente con otros amigos arquitectos de la época, fui fundador. En 1958, después de cinco años de formado el Departamento de Arquitectura dentro de la Facultad de Ingeniería, con gran alegría se establece la Facultad de Arquitectura. Como consecuencia de lo anterior, el 16 de julio de 1958, el Consejo Superior Universitario elige a la persona del arquitecto Roberto Aycinena, por su vocación y devoción a la cátedra universitaria, convirtiéndolo en el primer decano interino de la Facultad de Arquitectura, y pocos años después, en el primer decano propietario, electo conforme lo manda la Ley Orgánica de la Universidad de San Carlos. Se desempeñó siempre con gran capacidad, justicia y autoridad. Sus ejecutorias al frente de la Facultad fueron ejemplares. Su devoción a la educación universitaria sumó experiencias en las cátedras de Dibujo Arquitectónico, Composición Arquitectónica y Teórica e Historia de la Arquitectura. El ser de Roberto se manifiesta en el saber de la cátedra. De por vida siguió siendo un formador de juventudes, entregado de verdad a la docencia”.

Con Roberto tuve una estrecha relación como docente y profesionalmente. Siempre veía en él a mi formador. Cuando fui citado por la Universidad junto al arquitecto Aycinena y el arquitecto Luis Eduardo Arroyabe (QEPD ambos) para desarrollar el nuevo Campus de la Universidad de San Carlos. Modificamos lo que era la Ciudad Universitaria, aplicando un nuevo concepto. Era un modelo de una ciudad compacta para 25 mil estudiantes, basada en lo que llamamos el módulo 90: las facultades.

Últimamente, junto a varios colegas, incluyendo Carlos Haussler, trabajamos los estudios sobre el conflictivo proyecto de Fegua y su desbalance con el Centro Cívico. Por ser él uno de los creadores del Centro, junto con Jorge Montes y Pelayo Llarena. Creo que en honor de ellos este proyecto debería olvidarse. Es así como tuve el placer de volver a platicar con Carlos, siempre con aquella parsimonia tan elegante, como la tenían todos ellos. Fueron nuestros formadores, de los cuales Jorge, quien como decano asistió a mi examen de tesis de graduación y me extendió el diploma de Arquitecto. Finalmente quisiera presentar mi admiración y agradecimiento a todos estos arquitectos que modificaron la arquitectura y el urbanismo en Guatemala.

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