Si me permite

Maestros, los escultores de nuestra patria

Samuel Berberián samuel.berberian@gmail.com

“El arte supremo del maestro consiste en despertar el goce de la expresión creativa y del conocimiento”. Albert Einstein

Es frecuente en nuestro interactuar en esta vida, por algo que observan o bien proyectamos, que alguien nos pregunte dónde estudiamos, y dependiendo del diálogo se llega al cuestionamiento de quién fue su maestro.

La simple respuesta ayuda a nuestro interlocutor a entender lo que estaba buscando.

Lo anterior es muy significativo para cada uno de nosotros, que hemos ocupado un buen tiempo de nuestra vida en los salones de clase recibiendo formación y una clara información que usamos el resto de nuestra vida.

Nadie pensaría que si donde estuve estudiando el año anterior estuvo sentado el abanderado de la escuela me inyecte o contagie algún elemento para que sea un buen estudiante.

Al contrario, debo estudiar, sin importar dónde esté sentado y cuánta facilidad tengo. Pero si tengo un maestro que cuando me observa percibe algo que toma el tiempo en orientarme o guiarme con algunas frases breves que producen en mí lo necesario para despertar y alcanzar metas que nunca había soñado y que aun los de mi casa jamás pensaron que podría lograr.

La realidad que acabamos de describir pone al maestro como un artífice en cada estudiante que de alguna manera progresiva, al multiplicarse, se refleja en la patria que tenemos.

Nuestra patria no está proyectada en el mapa que podemos trazar, sino en los individuos que somos parte de ella y hemos permitido la formación necesaria que nuestros padres confiaron en nuestros maestros y cuando estos hicieron lo mejor de su parte a nosotros nos toca proyectar esa formación.

Muy interesante escuchar cuando están presentando algún personaje que se ha destacado en alguna de las áreas de la vida que hagan mención de quién fue su maestro y algunas particularidades propias del individuo donde uno puede percibir el toque del maestro si se le conoce.

Cuando se es consciente de esto, también nuestra inversión en la nueva generación será mucho más activa y responsable.

Es muy común expresar críticas de alguien que está a cargo de una empresa u oficina y no se recibe la atención correcta, la primera referencia es de quién sabe quién fue el maestro que le instruyó y enseñó para desempeñar el trabajo que está haciendo.

Sí, esto es verdad y sabemos que este mundo no acaba mañana, sino que los que están siendo formados y educados hoy serán los responsables de hacerse cargo de las oportunidades que surgen para ocuparse con un desempeño digno de admiración y eficiencia. Los maestros deben estar conscientes de ello.

Un verdadero maestro tiene clara visión de la realidad de hoy, pero además tiene los recursos como maestro para inyectar la necesaria chispa para que el mañana no solo no sea la simple repetición de hoy, sino que el modo de salir de la triste realidad que nos tiene que iniciar un cambio que la historia registrará.

El simple estudio de la historia de cualquier pueblo o nación da crédito a los que salieron de la rutina y pudieron esculpir una nación que hoy es evidente para todos los seres humanos.

Esta tarea no se asigna por los que están en autoridad, sino nace en el corazón que conoce su vocación y la capacidad de autoevaluarse para preparar una nueva generación que pueda funcionar frente a las demandas que tenga.

samuel.berberian@gmail.com