Tiempo y destino

Normalistas condecoraron a un nonagenario educador

Luis Morales Chúa

La semana pasada en los lugares del país, donde hay centros educativos, fue celebrado el Día del Maestro, manteniendo así una tradicional forma de reconocer y agradecer el trabajo de todos aquellos guatemaltecos y guatemaltecas dedicados al trabajo docente.

El Gobierno impuso la Orden Francisco Marroquín a los profesores Jorge Luis Zamora Prado, Mario Rolando Cu Cab, Carlos Enrique Fuentes, Luis Javier Crisóstomo, Hugo Leonel Tecum, Gilberto Joel Rodas Mazariegos, Ingrid Noemí Morales y Vinicio Odilio Pazos, integrantes del personal docente en Guatemala, Alta Verapaz, Suchitepéquez, San Marcos, Quetzaltenango, Jalapa y Chiquimula, en honor a sus trayectorias profesionales.

Sorprende, sin embargo, ver entre los galardonados solo a una mujer. Habría que considerar las necesidades cultural, social y jurídica, de premiar, en años próximos, a igual cantidad de maestras y maestros, para estar a tono con los movimientos mundiales en pro de los derechos humanos, desde una perspectiva de género. Y expreso lo anterior, sin ánimo de menoscabar la importancia de la ceremonia efectuada en el Palacio Nacional de la Cultura, la cual aplaudo. Lo hago por estimar esa falta de paridad como un olvido del derecho de las mujeres a la igualdad constitucional en las entidades administrativas. El acto oficial ha sido positivo en varios aspectos. Uno es haber dado a conocer los esfuerzos emprendidos para reparar los daños causados en locales de miles de escuelas por recientes movimientos sísmicos, y por anunciar el inicio de la construcción, en una primera fase, de 743 “módulos escolares” y 800 en la siguiente, hasta completar 1,543 en dos años.

El Ministro de Educación sin duda moverá cielo y tierra para el buen cumplimiento de ese propósito reparador, avanzar en la restauración de la carrera de magisterio y devolver a las escuelas normales su papel decisivo en sus ámbitos específicos de la cultura nacional.

Y en un edificio situado en la avenida Simeón Cañas, unos sesenta profesionales, representantes de distintas promociones de maestros de la Escuela Normal Central para Varones, se reunieron para celebrar, al margen de los actos oficiales, el Día del Maestro. Uno de esos actos consistió en entregar la Orden Fraternidad Normalista al profesor José María Dardón Salazar, único sobreviviente del cuerpo de profesores auxiliares en el ilustre internado de la Escuela Normal Central para Varones. La celebración fue organizada por Edgardo Antonio Laparra, con la colaboración de Víctor Manuel Ciraiz López; Horacio Ruiz Matamoros, Eduardo Silva Lemus, Carlos Ramiro Asturias Gómez, y otros más.

La Fraternidad se integra con normalistas de varias promociones. Los más antiguos corresponden a la de 1946-1950. Los asistentes recibieron diplomas de honor al mérito, en reconocimiento a su dedicación en la formación de ciudadanos ejemplares. Franor ha sido presidida en los últimos años por Ruiz Matamoros, Ciraiz López, René Arturo Villegas Lara. Entre los ausentes se contaron Jorge Luis Cabrera Anleu, promotor de la creación de la Orden Francisco Marroquín (19 de junio de 1963) y Rubén Alfonso Ramírez, normalista que, tiempo después, se interesó por mejorar las condiciones de esa distinción. Rubén Alfonso fue ministro de Educación durante un brevísimo período comprendido del 3 de septiembre de 2015 al 14 de enero de 2016.

Y, lo apunto por último: la promoción de René Arturo Villegas prepara una gran celebración con motivo de los 60 años de graduación. El normalismo continúa vivo.